Autor: Yaiza García

La energía nuclear es esa energía que forma parte de la sociedad, indispensable, pero a la vez terrorífica.

Varios han sido los accidentes producidos en las centrales nucleares, desde Chernóbil en Ucrania hasta Fukushima en Japón. Las consecuencias en la Tierra han sido devastadoras, pero, ¿qué pasaría si la bomba nuclear detonara en el espacio?

No se trata de una suposición, puesto que esta situación ya se dio con la prueba nuclear Starfish Prime en 1962, con una detonación a 400 km de altura, la mayor jamás alcanzada.

Para que te hagas una idea, está casi tan lejos como la Estación Espacial Internacional.

El proyecto consistía en el lanzamiento de una bomba nuclear de 1,4 megatones desde una base en un pequeño atolón del Océano Pacífico denominado Johnston.

La detonación generó una bola de fuego gigante y creó una explosión de energía llamada pulso electromagnético (EMP), que llegó a abarcar incluso 1.000 km a la redonda.

En cuanto a las consecuencias, lo más probable es que a ti directamente no te pase nada grave, pues la explosión ocurriría demasiado lejos, pero sí que tendría efectos muy perjudiciales a nivel global.

Los pulsos electromagnéticos (EMP) que se producen durante una explosión nuclear generan una sobrecarga de energía, lo que se traduce en la posibilidad de daños en equipos electrónicos.

Por ejemplo, durante el Starfish Prime, en Hawái, farolas, teléfonos, televisiones, radares y satélites, dejaron de funcionar durante un periodo de tiempo.

Pero eso no es todo, si se volviese a detonar una bomba nuclear en el espacio y fuese mucho más potente, las redes y dispositivos eléctricos no serían los únicos afectados.

Los astronautas que se encontrasen en ese momento en la Estación Espacial Internacional podrían sufrir los efectos nocivos de la radiación.

Además, se formaría una bola de fuego que podría dañar la vista de todo aquel que la mire directamente.

Sin embargo, si eres de los que busca el lado bueno en situaciones críticas, al detonar la bomba atómica, debido a que no existe atmósfera en el espacio, no se produciría esa onda expansiva que podría producir el apocalipsis o destrucción masiva.

Además, cabría la posibilidad de que se formase una aurora de larga duración en la zona de la explosión, puesto que la radiación se mezclaría con el oxígeno y el nitrógeno, provocando este fenómeno.

Las probabilidades de que esto ocurra son mínimas, por no decir inexistentes, ya que estos dispositivos superpeligrosos ya no se fabrican y enviarlos al espacio sería demasiado complicado.

Así que tranquilo, de momento, estás a salvo.

Este artículo fue publicado originalmente en Business Insider