¿Cuántas veces hemos visto en las películas a mujeres en pleno parto sin parar de decir palabrotas o lanzando insultos a diestro y siniestro? Pues bien, ahora parece que un estudio apoya el hecho de que repetir palabrotas aumenta el umbral del dolor, pero ¿esto es realmente posible?

En los últimos años once años se han hecho varias investigaciones sobre este tema, tal y como señalan en Ars Technica. El último estudio, ha sido publicado a finales de este abril en Frontiers in Psichology.

Da igual si el dolor es físico o psicológico, repetir palabrotas, sobre todo joder (fuck) aumenta el umbral del dolor de las personas, es decir, lo aguantan más. De hecho, en 2009 ya se habló de este hecho en un estudio publicado en NeuroReport y se le llamó el efecto hipoalgésico de las palabrotas. Este estudio se realizó en la Universidad de Keele en Reino Unido. Es más, uno de sus coautores se empezó a interesar por este tema después de que su mujer utilizara un lenguaje muy desagradable durante el parto. Usar este lenguaje "es una respuesta tan común al dolor. Tiene que haber una razón subyacente por la que lo hacemos", comentó el psicólogo Richard Stephens tras la publicación del estudio.

Varios estudios sobre palabrotas

¿En qué consistió el estudio de Stephens y sus compañeros? En la investigación participaron 67 estudiantes universitarios que tuvieron que meter las manos en un balde con agua fría y repetir una palabrota a su elección. También tuvieron que repetir, en otra ocasión y en las mismas condiciones, una palabra neutra, para comparar ambos resultados. Así vieron que los participantes aguantaban 40 segundos más en el caso de decir palabrotas.

"Tenemos datos bastante buenos sobre el mecanismo, ya que las palabrotas provocan una respuesta emocional en el hablante, que activa el sistema nervioso autónomo o una respuesta de estructura aguda", comentó Stephens a Ars Technica. "Está relacionado con la huida o la lucha". Es decir, decir palabrotas puede activar la amígdala y producir adrenalina.

En su siguiente estudio, realizado en 2011, Stephens y su equipo descubrieron otra cosa. El efecto era mayor en las personas que no suelen usar este tipo de palabras y esto implicaría un mayor valor emocional, según señalan los expertos. Pero eso no fue todo. Además, se dieron cuenta de que aumentaba la frecuencia cardíaca de los participantes. "Creemos que el mecanismo es inducido por el estrés", indicó Stephens. "Es el contenido emocional de las palabrotas a las que las personas acceden cuando las dicen con dolor", añade.

Otros investigadores apuntan a que no sería esto sino que las palabrotas nos distraen del dolor y, por ese motivo, se aguanta más tiempo.

El último estudio

Con la idea de saber qué efecto es exactamente el que se da en el momento en el que decimos palabrotas mientras sentimos dolor, los investigadores han realizado un tercer estudios. En este caso, además, ha tenido financiación por parte de Nurofen, una empresa farmacéutica dedicada a hacer ibuprofeno en diferentes formatos. Este medicamento está indicado para aliviar el dolor.

Además de fuck, los investigadores utilizaron otras dos palabras: fouch, por su "impacto emocional" y twizpipe, porque podría distraer a través del humor. Así pues, estas tres palabras y una neutra, fueron las que se usaron para hacer el mismo experimento que en 2009. Las personas que participaron metieron sus manos en baldes de agua fría y en cada ocasión usaron una de las cuatro palabras. Y monitorizaron la frecuencia cardíaca.

Los investigadores pidieron a los participantes que indicaran cuándo el frío del agua empezó a resultarles doloroso. De esta forma midieron el umbral del dolor de cada uno de los sujetos y se dieron cuenta de una cosa interesante. "Solo la palabra de tradicional [fuck] tuvo algún efecto en los resultados del dolor", explicó Stephens. Y en este caso no aumentó la frecuencia cardíaca.

Los sujetos que usaron fuck esperaron más tiempo antes de decir que sentían dolor. "Nuestros datos replican hallazgos anteriores de que repetir una palabrota a un ritmo y volumen constantes beneficia la tolerancia al dolor, extendiendo este hallazgo al umbral del dolor", concluyen en el estudio.

De hecho, Stephen y su equipo van a seguir buscando respuestas a por qué sucede esto. Se plantean que puede deberse a que decir palabrotas desinhibe, pero ¿será esta la respuesta? No podemos saberlo por el momento, habrá que esperar a que realicen el siguiente estudio y lo publiquen. Mientras tanto, si tienes dolor... siempre puedes repetir muchas veces "joder" para aguantar un poco mejor.

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