El pasado viernes, dos niños de unos trece años llamaron asustados a la policía local de Simancas, en Valladolid. Los agentes no podían creer lo que los jóvenes aseguraban: habían visto un cocodrilo en el Duero, en la confluencia con el Pisuerga.

Uno de ellos se dirigió a la zona en la que insistían que habían visto al animal y, sorprendido, pudo ver lo que de lejos parecía un bañista nadando de espaldas. No obstante, de cerca comprobó que no se trataba de una persona. De hecho, según ha explicado en declaraciones a El País, esa noche ni siquiera pudo dormir por la escena que había presenciado.

Desde entonces, la zona se encuentra acordonada y tanto el Seprona como varios expertos en reptiles se han desplazado hasta allí para recabar pistas que permitan encontrarlo. Por el momento, una huella y los restos mordisqueados de un pez han permitido establecer que, probablemente, se trate de un cocodrilo del Nilo. Esta está considerada como la especie más feroz de cocodrilo, entre todas las que se conocen.

¿Qué sabemos de esta especie?

El cocodrilo del Nilo (Crocodylus niloticus) es una especie de agua dulce, que se presenta de forma natural en hasta 26 países africanos.

Se sabe que un macho adulto mide de media entre 3’5 y 5 metros, aunque se han encontrado algunos de algo más de 6 metros. No parece ser el caso del visto en el Duero, pues el tamaño de su huella indica que mide entre 2 y 3 metros.

En cuanto a su peso, suele oscilar entre los 225 y los 750 kilogramos. Posiblemente, este se encuentre más cerca del extremo inferior, dado que sus dimensiones no son muy elevadas.

Está considerado como el depredador de agua dulce más grande de África, donde se alimenta de casi cualquier animal que tenga el infortunio de cruzarse en su camino. ¿Supone entonces un riesgo para los humanos?

Un gran depredador

Es cierto que estos animales sufren cierta fama injusta; aunque, en lo referente a su ferocidad, hay tristes pruebas que la verifican.

En algunas poblaciones africanas existen multitud de leyendas que dotan al cocodrilo del Nilo de cualidades casi demoníacas. Esto, junto a su fama de cruel depredador llevó a que en el pasado llegara a estar en peligro de extinción.

Afortunadamente, los esfuerzos depositados en su conservación le han hecho ascender varios escalones hacia la salvación dentro de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Desde luego, el primer motivo por el que los cazadores locales se afanaban en capturarlo no era más que un mito. En cambio, aunque el segundo no sirva de excusa para cazarlo, sí que se basa en motivos reales.

Pueden llegar a pasar buena parte del día totalmente inmóviles, con la boca abierta para regular su temperatura, a la vez que mantienen alejados a otros cocodrilos, pero siempre atentos a lo que ocurre a su alrededor. Al vivir a menudo cerca de zonas habitadas, se han dado numerosos encuentros con seres humanos, que han acabado con un triste desenlace. No hay cifras exactas al respecto; pero, según National Geographic, cada año mueren aproximadamente 200 personas atacadas por estos animales.

Puede haber un cocodrilo en el Duero. ¿Y ahora qué?

Desde que esos niños aseguraron haber visto un cocodrilo en el Duero, se ha desplegado todo un operativo de búsqueda para que todo tenga un final feliz.

Los biólogos desplazados hasta la zona han encontrado dos áreas que podrían estar siendo utilizadas como nido. La búsqueda se centra especialmente en ellas, pero también en los alrededores, gracias a un dron que los sobrevuela continuamente.

Por el momento se ha prohibido a la población acercarse al agua, por temor a un ataque de este animal; cuya existencia, según algunos expertos, tampoco está tan clara.

Es el caso de María José Luis, del zoo de Madrid, quien ha aclarado en entrevista a 20 minutos que las condiciones del agua del Duero son muy diferentes a la del Nilo y que, precisamente por eso, es posible que realmente no haya ningún cocodrilo, al menos no de esta especie.

Otros biólogos sostienen que puede tratarse de una mascota ilegal, que haya sido liberada por su dueño, al ser este consciente del peligro que entrañaba. Será necesario investigar más al respecto, aunque ahora la prioridad es encontrar al cocodrilo en el Duero. Si es que realmente está allí.

Actualización: Uno de los rastreadores que se encuentran en busca del cocodrilo en el Duero ha aclarado que los restos hallados se corresponden con la depredación de una nutria. Además, el follaje aplastado parece ser fruto de la actividad humana, más que de un reptil de grandes dimensiones. No obstante, sostiene que seguirán buscando; ya que, que no se haya encontrado aún no significa que no esté.

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