El jefe de privacidad de datos de Alemania le ha declarado la guerra a WhatsApp, al menos en los que a su uso por funcionarios se refiere. En una carta enviada al personal público alemán, Ulrich Kelber, la cabeza visible de la protección de datos germana, ha solicitado a todos los funcionarios públicos que dejen de usar la aplicación, sobre todo a la hora de comunicarse con los ciudadanos.

La petición está motivada por el miedo del regulador a que su uso por las instituciones alimente a Facebook con datos, de forma que para los funcionarios públicos alemanes. Cualquier uso de WhatsApp queda prohibido para los ministerios e instituciones federales, incluso si algunos habían recurrido a su uso durante la pandemia actual.

En dicha carta, en la que jefe de privacidad recuerda a los funcionarios federales la prohibición del servicio de mensajería. De esta forma los organismos deben respetar y no descuidar la protección de datos "incluso en estos tiempos difíciles".

Nada de WhatsApp para las instituciones alemanas

Y es que pese a que los mensajes y su contenido están cifrados punto a punto y que ni WhatsApp ni Facebook pueden leer sus contenidos, el jefe de la privacidad alemana apunta a que se generan ciertos datos con cada mensaje que pueden enriquecer el profiling de los usuarios,:

"Simplemente enviando mensajes, los metadatos se entregan a WhatsApp cada vez. Estos contribuyen, aunque solo sea como una pequeña pieza del mosaico, al mayor almacenamiento de perfiles personales".

La compañía ya ha desmentido este extremo, apuntando a que WhatsApp no reenvía los datos de los usuarios a Facebook. Tampoco obtener mejor segmentación mostrar de forma más precisa la publicidad online dirigida a cada usuario.

No está muy claras las razones de la prohibición de uso de la app por parte del gobierno federal. El hecho que, de forma pública, se haya prohibido para los funcionarios federales puede arrojar una idea equivocada de su ante la población general; puesto que el foco principal es el uso de WhatsApp por parte de instituciones para comunicarse con los ciudadanos.

No obstante, es lógico pensar que la administración alemana quiera que se usen herramientas de comunicación que estén bajo su control, pero en el caso de las comunicaciones públicas puede suponer una barrera para aquellos que no utilicen otros servicios de mensajería.