Días atrás comentábamos la charla de Bill Gates en el evento TED 2015, donde predecía algunas de las cosas que están sucediendo en la actualidad con el coronavirus.

En ella el fundador de Microsoft explicaba que la siguiente gran guerra que librará la humanidad no serán enfrentamientos nucleares entre naciones sino una pandemia que podría pone en jaque a todo el mundo y matar a millones de personas.

Gates aseguraba que el problema es que los países no están preparadas para una gran pandemia y vista la situación actual con el coronavirus, tenía toda la razón.

Días atrás contestó en Reddit durante un AMA (Ask Me Anything, pregúntame lo que quieras) que la cuarentena debería durar al menos tres meses y ahora ha publicado un un artículo de opinión en el Washington Post donde explica su plan de tres puntos para superar al coronavirus.

Primero deja claro que Estados Unidos perdió una oportunidad única de adelantarse al contagio exponencial del coronavirus en su territorio. Pero que aún queda margen para tomar decisiones importantes que eviten estragos en la salud y la economía del país.

El plan de Bill Gates inicia con formas de detener la propagación del virus, implantando un plan nacional de encierros para contener la propagación. En Estados Unidos donde los estados tienen competencias propias grandes, se ha decidido que algunos no entren en cuarentena total y eso es una "receta para el desastre", ya que las personas se pueden mover libremente por el país.

"Cerrar en cualquier lugar significa cerrar en todas partes", explica, y deja claro que nadie debería continuar en los negocios como se hacía antes de que inicie la pandemia. "Cualquier confusión sobre este punto solo va a extender el dolor económico y aumentará las probabilidades de que el virus regrese, causando aún más muertes".

Ciudad vacía
Foto: Eduardo Arcos/Hipertextual

Esto es algo que no solo Bill Gates ha dicho: mientras más estricta la cuarentena, más rápido vamos a volver a nuestras vidas normales. El saltarla, o el no habernos anticipado nos ha puesto en la situación que estamos ahora en países como España o como México.

El segundo punto de Bill Gates tiene relación con la aceleración de pruebas para establecer quién está infectado y qué tan extendido está el virus. En su opinión los primeros en tomarlas deberían ser los trabajadores de la salud, las personas en zonas de riesgo y aquellos que probablemente hayan estado expuestos.

Su tercer punto tiene relación con las noticias falsas, la especulación o los rumores que pueden causar pánico o podrían comunicar menor gravedad de la que realmente hay en la actualidad.

En Latinoamérica, por ejemplo, el presidente Andres Manuel López Obrador aseguró durante días que el país no se vería afectado por COVID-19 gracias a que hizo desaparecer la corrupción y gracias a unas estampas que le ha regalado la gente que dicen "detente".

En Chile, el ministro de Sanidad, Jaime Mañalich, aseguró en una rueda de prensa que el coronavirus podría mutar y convertirse en "buena persona".

Estados Unidos y Donald Trump no se quedan atrás. El presidente en reiteradas ocasiones aseguró que el coronavirus es chino y no afectará a país "con el mejor sistema de sanidad del mundo" e insistió en reiteradas ocasiones que no es más grave que una gripe.

Todas estas declaraciones se basan en especulaciones que están totalmente injustificadas y sin datos que lo sustenten. "El enfoque deberían ser los datos para desarrollar tratamientos y una vacuna".

Queda un largo camino por recorrer, explica Gates, "pero si tomamos las medidas y decisiones correctas, nos informamos por la ciencia, los datos y la experiencia de los profesionales médicos, vamos a salvar vidas y lograr que todos volamos a nuestra vida normal".