“La edad no es importante; la buena ciencia es lo importante, y esto es buena ciencia”. Con esta frase, el patólogo estadounidenses George D. Lundberg dio en 1998 su apoyo a Emily Rosa, una niña de solo 11 años que acababa de convertirse en ese momento en la personas más joven en publicar un estudio con las revisiones pertinentes. En él, demostraba la falta de evidencia científica del toque terapéutico usado en el Reiki.

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Aunque en su momento hubo muchas personas que mostraron su descontento ante el hecho de que dejaran publicar a una niña de tan corta edad, Lundberg tenía razón. Aquello era buena ciencia y, en ese caso, los años que tuviera una de las firmantes del estudio era algo irrelevante. La historia se ha repetido más de dos décadas después, con una nueva protagonista y una nueva temática: Grace Fulton y el comportamiento de los búhos en áreas urbanas.

Batiendo récords

Con solo cuatro años, la pequeña Grace, que ahora tiene seis, ya pasaba noches enteras acompañando a su padre, Graham Fulton, a hacer sus estudios de campo sobre aves.

Él es ornitólogo de la Universidad de Queensland y su investigación se centra en el estudio de la adaptación de los búhos a los entornos urbanos. Con el tiempo, su hija no solo se ha convertido en una verdadera amante de estos animales, sino también en una experta.

Tanto, que en el último estudio llevado a cabo por Graham le aportó mucho más que compañía. Para llevarlo a cabo, padre e hija hicieron un seguimiento de los búhos y otras aves nocturnas que suelen vivir en un parque de la ciudad australiana de Brisbane y compararon su comportamiento con el de los que habitan en una selva tropical cercana.

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Una vez realizada esta primera parte, llegó el momento del análisis de datos obtenidos. Al revisarlos, el ornitólogo asegura que su hija detectó varios errores, por lo que sin su ayuda no habría sido posible un estudio tan certero. Por eso, decidió añadir su nombre al trabajo, que se ha publicado recientemente en Pacific Conservation Biology.

Si bien Emily Rosa sí que pasó al Libro Guiness de los Récords, desde entonces no se ha añadido nadie a la categoría de persona más joven en firmar un artículo revisado por pares. No obstante, no ha llegado a ser conocido el caso de ningún otro niño más pequeño que haya logrado tal hazaña. Por eso, aunque no se puede asegurar tajantemente, parece ser que, si se declarara este nuevo récord, sería para Grace. Sin duda, es un gran ejemplo a seguir para todos esos niños amantes de los animales que alguna vez hayan llegado a sentirse raros por no tener las mismas aficiones que sus compañeros. Con un interés como ese, solo pueden llegar lejos. Aunque, para eso, publicar un estudio científico no hace necesariamente falta.

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