– Mar 24, 2020, 10:01 (CET)

Auge y caída del ADSL en España: de los 56 kbps a las redes inalámbricas de alta velocidad

La fibra óptica va ganando terreno a pasos agigantados. Eso sí, con permiso de las conexiones móviles, también muy extendidas con antenas 3G y 4G por doquier y redes 5G en constante expansión. Pero si hablamos de conexiones por cable, la fibra va quitándole cuota al ADSL, una tecnología que sigue siendo muy popular en muchos países por motivos de orografía pero que en otros va quedando arrinconada. En España, el ADSL supuso un gran cambio, superar la velocidad límite de la línea telefónica y alcanzar velocidades de megabytes por segundo.

Al principio fue la línea telefónica. El par de cobre, el mismo que servía para llamar por teléfono permitía acceder a internet. No era barato, y al principio tampoco era fácil ni cómodo. En España, las primeras conexiones domésticas a internet fueron posibles gracias a InfoVía a partir de 1995. Hasta entonces, acceder a internet era algo limitado a ciertas empresas y organismos públicos, como RedIris. Y para usar InfoVía, debías usar un programa concreto de ordenador que hacía de intermediario. Por otro lado, las velocidades disponibles dejaban que desear, normalmente 28’8 kbps.

No es hasta 1999 que en España se empieza a hablar del ADSL, una tecnología que va a traer velocidades de hasta 9 Mbps de bajada y 800 Kbps de subida. Para hacernos una idea, en aquel entonces, las conexiones telefónicas ofrecían un máximo poco frecuente de 56 Kbps y de 64 o 128 Kbps mediante RDSI.

El ADSL iba a suponer muchos cambios en la internet española. El más obvio, conexiones más rápidas. Pero también iba a suponer la introducción de la tarifa plana, una modalidad de pago fijo que posibilitaba acceso ilimitado durante ciertas franjas horarias. Algo impensable en la internet actual sin límites horarios pero que a finales del siglo XX supuso una revolución para los internautas.

El ADSL al detalle

La tecnología ADSL se introdujo en Estados Unidos para el usuario doméstico en 1997. A España llegará durante 1999 y 2000. Pero ya hablaremos de ello a su debido tiempo. Y es que esta tecnología tiene sus orígenes en los años 50. En esa década, el objetivo era superar las limitaciones del cable de cobre empleado para la línea telefónica convencional. La velocidad límite era, en teoría, 9.600 bits por segundo.

No es hasta finales de la década de 1970 y durante la década de 1980 que surgen nuevas tecnologías basadas en el mismo cable de cobre pero que logra exprimir sus posibilidades para transmitir más información a más velocidad. De ejemplos hay varios, como la tecnología ISDN (Integrated Services Digital Network) de 1984 que sirvió de inspiración para IDSL (ISDN digital subscriber line). De ahí surgirá lo que conocemos como ADSL, acrónimo de asymmetric digital subscriber line y que será patentada en 1988 por la compañía Bellcore y puesta en marcha en 1989 a través de constantes pruebas. El fruto, las primeras instalaciones ADSL en Estados Unidos en 1997.

Y de ahí a España a partir de 1999. Según explican publicaciones de la época, la red telefónica de aquel entonces contaba con 800 millones de líneas de cobre. Sin embargo, había varios aspectos a mejorar. Para empezar, el límite de velocidad. En segundo lugar, el cobro por tiempo de conexión y no por caudal transmitido.

A estos límites hay que incluir necesidades de la época como eliminar el cuello de botella para acceder a internet, lo que obligaba a reconectar varias veces, las conexiones entre redes corporativas y servicios punteros en aquel entonces como vídeo a la carta y otros servicios interactivos y multimedia.

Y entonces llegó el ADSL. Para empezar, no requería desplegar una red nueva de cableado, ya que era compatible con las líneas telefónicas de par trenzado de cobre. A través de un módem DSL se podía enviar y recibir voz, datos y vídeos a “alta velocidad”, o al menos así se entendía. Curiosamente, la familia DSL constaba de varios miembros, como RADSL, HDSL, SDSL o VDSL, pero fue ADSL la elegida. El motivo principal, aunque ofrecían mayor velocidad de conexión, implicaban una distancia menor de alcance, lo que hubiera obligado a instalar un mayor número de centrales intermedias.

Así pues, la tecnología elegida para sustituir las conexiones por línea telefónica fue ADSL, y más concretamente, el estándar ANDSI T1.413-1995 que ofrecía velocidades de 1’5 Mbps frente a los 56 Kbps de aquel entonces. Eso a distancias de 6 kilómetros. En caso que la central intermediaria estuviera a unos 3 kilómetros, la velocidad podía alcanzar los 9 Mbps. Y al tratarse de una conexión asimétrica, la velocidad de subida (usuario a central) era de entre 16 y 640 Kbps.

En la práctica, para usar ADSL necesitabas un módem ADSL, cuyos fabricantes abundaban: 3Com, Alcatel, Cisco, Ericsson, NEC, Nokia… Conectado al ordenador por un lado, bien por cable Ethernet en sus primeras versiones y por cable USB en las versiones que surgieron más adelante, el módem se conectaba a la red telefónica empleando un filtro de señal, en inglés splitter.

Llega el ADSL a España

Octubre de 1999. En España ya es posible contratar ADSL por 9.300 pesetas al mes. A ese precio debías añadir un precio por alta e instalación de 30.740 pesetas más 26.680 pesetas si comprabas el módem suministrado. Aún faltaba mucho para que llegaran los kits de autoinstalación que recibías por mensajería. Siguiendo con esa primera oferta de ADSL: por ese precio contratabas una velocidad de bajada de 256 Kbps y de 128 Kbps de subida. Y como extra, 5 buzones POP3 y 10 Mb para tu página web.

¿Te parecían poco esos 256 Kbps? Por 16.200 pesetas mensuales podías contratar 512 Kbps de subida y 128 Kbps de bajada. Además, recibías 10 buzones POP3 y 20 Mb para tu Web. Y por 31.700 pesetas, hasta 2 Mbps de subida y 300 Kbps de bajada, 20 buzones POP3 y 30 Mb para tu Web. Curiosamente, el precio de alta e instalación subía en esos dos planes.

La empresa que ofreció inicialmente ADSL en España fue Telefónica a través de TeleLine y de Terra Networks, sus dos marcas dedicadas a internet. Pero pronto se sumaron otras empresas que contrataban la red de Telefónica a través de un servicio llamado GigADSL.

Hay que recordar que durante décadas, Telefónica había funcionado como empresa pública controlando el mercado en exclusiva. En 1996 se producirá la privatización y en 1998 se lanzará comercialmente la primera empresa competidora, Retevisión, a la que se le unirán otras.

Fuente: BandaAncha.Eu

Otra curiosidad es que España fue el primer país europeo en introducir ADSL. En el resto de la Unión Europea ya eran populares las conexiones por cable, que en España contaba con 140.000 usuarios repartidos entre la Agrupación de Operadoras de Cable y ONO. Sin embargo, el cable estaba limitado a grandes ciudades, en especial Madrid y Barcelona.

Durante los primeros años del siglo XXI, el ADSL fue ganando adeptos. Si bien los primeros precios que hemos visto eran algo prohibitivos, la entrada en el mercado de nuevos actores hizo que los precios fueran bajando poco a poco. Desde 2001, distintas operadoras privadas lanzan sus ofertas ADSL con velocidades de entre 128 Kbps y 2 Mbps. Nombres como eresMas, Tele2, Wanadoo, Jazzfree (luego Jazztel) o Ya.com son solo algunos de los que se enzarzaron en una guerra de precios que hizo que el ADSL estuviera al alcance de todos los bolsillos.

Sin embargo, los precios seguían siendo algo altos, en la opinión de las asociaciones de internautas. Y había otro problema. Si bien se había logrado una tarifa plana, en vez de cobrar por tiempo conectado, esa tarifa se llegó a llamar irónicamente tarifa ondulada, ya que no cubría las 24 horas del día. En vez de eso, debías conectarte entre las 18 horas y las 8 horas del día siguiente para que no toparte con una sorpresa en tu factura de teléfono.

Otro problema tenía que ver con las limitaciones técnicas del ADSL. Como decía en el apartado anterior, el ADSL ofrece velocidades distintas según la distancia entre el usuario y la central repetidora. Eso significa que según dónde te encuentras, la velocidad que puedes obtener es menor a la contratada.

ADSL, ADSL2+ y la fibra óptica

La tecnología ADSL no dejó de evolucionar para aumentar la velocidad de subida y bajada admisible por la línea telefónica de cobre. Decía al principio que el estándar de 1995 fue el empleado en un principio, ofreciendo velocidades de hasta 2 Mbps. Pero con el tiempo, se fueron introduciendo los estándares mejorados.

Ya en 2005 es popular en España el ADSL2+ con velocidades de hasta 20 Mb. Y como dije al final del apartado anterior, ese “hasta” es importante, ya que aunque contrates la velocidad más alta disponible, según a qué distancia estés de la central, obtendrás menos velocidad. Con todo, en pocos años se pasó de los 56 Kbps de la conexión telefónica a esos 20 Mb que, en la práctica, suponían una velocidad máxima de 24 Mbps de bajada y 1’2 Mbps de subida.

Así pues, los precios cada vez más competitivos y con conexiones de más velocidad, y la poca inversión que requería por parte de las teleoperadoras, hizo que el ADSL se convirtiera en la tecnología más popular para acceder a internet desde los hogares y empresas con el cable a mucha distancia, poco instaurado en España más allá de las ciudades más importantes.

Sin embargo, es precisamente en 2005 cuando se introduce en España una nueva tecnología, conocida como FTTH, acrónimo de Fiber To The Home y que emplea fibra óptica para acceder a internet. Entre sus ventajas, la velocidad obtenida alcanzaba los 50 Mbps en las primeras pruebas y no había pérdida de velocidad debido a la distancia entre el usuario. Y en 2008, Telefónica / Movistar comercializará por primera vez la fibra óptica.

El lento declive del ADSL

Sólo hay que echar un vistazo a los catálogos de ofertas que ofrecen actualmente los principales operadores de telecomunicaciones (Movistar, Vodafone, Orange, etc.) para ver que la fibra óptica de tipo FTTH va ganando terreno al ADSL.

Para hacernos una idea, la fibra óptica en España terminó en 2019 con unas 10.261 instalaciones frente a las 6.800 de Francia, las 1.461 de Italia, las 1.150 de Reino Unido o las 650 de Alemania.

Por otro lado, las centrales ADSL van cerrando a medida que hay disponibilidad de fibra óptica. Mientras que ésta ofrece velocidades de un mínimo de 100 Mbps y un máximo de 600 Mbps, el ADSL tiene un techo de 30 Mbps. Como resultado, se estima que en España quedarán en mayo de 2021 entre 500.000 y 800.000 conexiones ADSL, y que durante este 2020 cierre una central ADSL prácticamente cada día. Para hacernos una idea, en 2018, Telefónica cerró 140 centrales de cobre y se cerrarán más de 1.200 antes de 2024.

Esto no implica que el ADSL desaparezca en todo el mundo. En España mismo, hay zonas que todavía no cuentan con fibra óptica por falta de población o por los límites de la orografía. En el caso de otros países, es precisamente la orografía la que hace factible mantener el ADSL frente a otras opciones con las que conviven.