– Feb 18, 2020, 19:30 (CET)

‘Esta mierda me supera’, la nueva adaptación de Netflix para suceder a ‘Stranger Things’

Con Stranger Things a punto de llegar a su cuarta y probablemente, última temporada, Netflix se encuentra en la búsqueda de su siguiente gran éxito para el público juvenil que también tiene predilección por el misterio y lo sobrenatural. El próximo proyecto del canal será una adaptación de la obra Esta mierda me supera del escritor Charles S. Forsman, autor del éxito instantáneo The End of the Fucking World.

Charles S. Forsman es uno de los autores contemporáneos que mejor retrata el complicado, extraño y siempre confuso mundo adolescente. Sus cómics suelen analizar la desesperanza y, sobre todo, la percepción sobre la soledad y el desarraigo de una etapa de la vida especialmente complicada, casi siempre en escenarios un poco extravagantes. Tal vez por ese motivo, la adaptación de su cómic The End of the Fucking World llegó a Netflix para convertirse en un curioso éxito de público y de crítica que la consideró una combinación de los temas preferidos de Forsman, y sino también un profundo y duro recorrido por los primeros años de la adultez.

Ahora, la obra del autor regresa a la televisión con la versión de su cómic de 2017, Esta mierda me supera. La adaptación será recorrerá de nuevo los escenarios predilectos de Forsman con un ingrediente novedoso: un elemento sobrenatural que sin duda sorprenderá a la audiencia y a sus lectores devotos.

Considerada desde ya como la heredera directa de Stranger Things, la serie relata la historia de una adolescente con poderes psíquicos, interpretada por Sophia Lillis, famosa por su participación en la duología It de Andrés Muschietti y su breve cameo en la serie Sharp Objects de HBO. La actriz compartirá pantalla con Wyatt Oleff (It, Guardianes de la Galaxia).

El show tendrá como director a Jonathan Entwistle, que también estuvo detrás de las cámaras en The End of the Fucking World, y en la producción a los hermanos Duffer creadores de Stranger Things. Sin embargo, el tono y sin duda la forma de analizar el mundo juvenil de Forsman es lo suficientemente diferente del que hasta ahora han mostrado los productores, como para suponer que la adaptación que estará en pantalla el próximo 26 de febrero tendrá una identidad propia y muy alejada de la serie insigne de la plataforma.

Un tipo curioso

Para Forsman (cuyo primer gran éxito fue el cómic autopublicado Snake Oil, que ganó en el 2008 el premio Ignatz Awards), las adaptaciones de sus obras suponen todo un rato, en especial, porque su lenguaje y tratamiento sobre la vida juvenil y sus problemas rozan con frecuencia lo incorrecto, lo incómodo e, incluso, lo grotesco. Según una conversación que el autor sostuvo con EFE, no se encuentra especialmente preocupado por los detalles de la nueva adaptación de su trabajo, aunque admitió que “su mayor miedo está en que el tono de la serie se aleje de lo que expreso en mis cómics”.

El escritor es conocido por su intento de mostrar las frustraciones de la adolescencia, pero desde un ángulo que rara vez suele tocarse: la fragilidad, vulnerabilidad y rabia de encontrarse en mitad de una lenta evolución hacia los primeros años de la vida adulta. Si en The End of the Fucking World Forsman reflexionó sobre el miedo, el aislamiento moral y directamente la angustia existencial como una forma de experiencia adolescente, en Esta mierda me supera explora la sexualidad, cambios y dolores desde un punto de vista tan original como desconcertante. Sidney es una adolescente quinceañera, enamorada de su mejor amiga y en permanente enfrentamiento con su madre. Pero por si todo lo anterior no fuera suficiente, además tiene la misteriosa y peligrosa capacidad psíquica de convertir la rabia, la ansiedad y la frustración en una forma de dolor para quienes le rodean.

“He hecho muchas historias de género adolescente y pensé que sería interesante introducir un elemento sobrenatural en mis cómics”, revela Forsman. Quien brinda a su Sidney un don potencialmente letal y toda la confusión que puede provocar su incapacidad para controlarlo. Para el escritor, la inexplicable habilidad de su protagonista es una metáfora realista sobre los conflictos emocionales e intelectuales de los más jóvenes, sobre todo en mitad de una etapa en esencia confusa e volátil.

De las páginas a la televisión

El cómic Esta mierda me supera, publicado en el año 2017, es una revisión del género fantástico que, como otros trabajos de Forsman, tienen un ingrediente de sensibilidad a la vez que una singular combinación entre lo grotesco y lo cotidiano. La obra ha sido aclamada por su capacidad para reflejar lo inusual y lo inesperado con habilidad, y además por incorporar una visión sobre la vida corriente de una adolescente y entrelazar sus vivencias con lo sobrenatural de una forma que sorprende por su elocuencia e ingenio.

En la historia original, el poder de Sidney es un muro complicado de traspasar entre ellas y otras personas, que además se manifiesta de manera clara, directa y como no, peligrosa, cuando está enfadada e incluso, cuando se encuentra sexualmente excitada.

Este amplio espectro de emociones y situaciones hacen del recorrido de la heroína de Forsman a través de los problemas habituales de cualquier chica de su edad, una excéntrica concepción sobre la vida emocional y sus riesgos, llevado a un terreno inquietante y que, poco a poco, se tornará sombrío.

Mientras el cómic avanza es evidente que el poder de Sidney es mucho más que una manifestación explosiva de su temperamento y más un arma inquietante sobre la que puede perder el control en el momento menos pensado.

Si The End of the Fucking World fue un recorrido inquietante por lugares y momentos dolorosos de las relaciones entre padres e hijos, el miedo e incluso la violencia mental y física, Esta mierda me supera es una dura reflexión sobre el peligro y algo más ambiguo que el cómic desgrana con lentitud y pulso impecable. La historia se desarrolla directa y poderosa, para meditar sobre la capacidad autodestructiva de cualquier adolescente, pero también la forma en que nuestras emociones pueden convertirse en un espacio nocivo y al final, en amenaza pura.

Con su estilo inteligente y por momentos abrumador, Forsman construyó una historia capaz de abarcar varios hilos narrativos que convergen en el poder de Sidney y cómo lo utiliza. Una asombrosa y brillante metáfora sobre la identidad, el miedo y algo muy cercano a la amargura de la pérdida de la inocencia, en clave de aventura con tintes fantásticos.

¿Llegará la obra de Forsman con todos sus múltiples matices a la pantalla chica? Solo resta esperar al 26 de febrero para comprobarlo.