La mayoría de las personas asociaría las lesiones sexuales con látigos, cadenas y diversos actos tántricos. Pero una de las lesiones más temidas por los hombres es una que ocurre en posturas sexuales “tradicionales” y que se sabe se encuentran entre las más practicadas: la fractura del pene.

Si bien no se trata de una fractura en el sentido más estricto de la palabra, ya que el pene no tiene hueso, se trata de una lesión real que puede dar lugar a devastadoras complicaciones funcionales, físicas y psicológicas si no se maneja adecuadamente y de manera oportuna.

Un traumatismo contundente

Aunque la fractura de pene es poco común, su incidencia puede ser subestimada, ya que algunos pacientes pueden estar demasiado avergonzados para buscar atención médica en las salas de emergencia.

La fractura de pene es una rara emergencia urológica, definida como la ruptura de la túnica albugínea del cuerpo cavernoso causada por un traumatismo contundente en el pene erecto.

Esto puede ocurrir durante una relación sexual vigorosa, cuando el pene sale de la cavidad vaginal y al intentar retomar al acto se produce una penetración incorrecta en la que el pene erecto golpea el pubis o el perineo con una fuerza que sobrepasa la capacidad de resistencia de la túnica albugínea, provocando la lesión.

Aunque la fractura de pene se ha considerado tradicionalmente una emergencia grave pero poco frecuente, su incidencia ha aumentado hasta el punto en que ya no puede considerarse rara.

De hecho, cifras del sistema de salud de Reino Unido (NHS) muestran que los médicos trataron 164 casos de penes fracturados durante 2019 solo en Inglaterra y Gales. Ese es un aumento del 38 por ciento desde 2015. En Estados Unidos se realizaron aproximadamente 8.029 visitas a salas de emergencias por la misma lesión entre 2010 y 2014.

Esta lesión puede tener una etiología sexual o no sexual. Las relaciones sexuales y la masturbación son las principales causas sexuales, mientras que los mecanismos de lesión no sexuales pueden incluir el hecho de darse la vuelta mientras se duerme (rodar en la cama) durante la tumescencia nocturna del pene, la manipulación del pene para meterlo en la ropa y la flexión forzada del pene erecto para lograr la detumescencia del mismo.

La fractura de pene tiene una presentación clínica bastante típica. Los pacientes reportan haber escuchado un sonido de chasquido seguido de dolor, detumescencia peniana, y una aparición tardía de hinchazón, hematoma y deformidad peniana conocida como “deformidad de berenjena”.

La posición sexual

A medida que el hematoma se expande, la desviación del eje del pene se produce en el lado opuesto de la túnica albugínea rota. En presencia de una lesión uretral asociada, que ocurre hasta en 38 por ciento de los casos, se pueden observar hallazgos como sangrado uretral, hematuria y dificultad para vaciar.

Dado que el cuadro clínico es bastante característico, no suele ser necesario realizar pruebas diagnósticas adicionales. Sin embargo, las pruebas de imagen como la resonancia magnética y la ultrasonografía del pene han mostrado un papel significativo en la evaluación de casos equívocos de fractura de pene.

Para prevenir complicaciones tardías, se debe realizar un tratamiento quirúrgico inmediato para corregir el defecto de la túnica albugínea.

Aunque se han realizado estudios sobre la etiología y el tratamiento de la fractura de pene, la relación entre la posición sexual y la gravedad de la lesión no ha sido claramente abordada.

En este sentido, un estudio realizado en el año 2017, que evaluó 90 casos de fractura de pene en pacientes con edades entre 18 y 66 años, encontró el traumatismo sexual como el principal factor etiológico, que se dio en el 76,5 por ciento de los casos.

La posición sexual en el momento de las lesiones variaron, siendo el “estilo perrito” la más prevalente con 41 por ciento de los casos, seguido por la postura “hombre en la cima” y “mujer en la cima” con 25,5 y 10 por ciento de los casos respectivamente.

En conjunto, estos resultados apuntan a que estas posiciones sexuales, que se encuentran entre las más practicadas, como las de mayor riesgo en la ocurrencia de la fractura de pene.

Referencias:

Este artículo fue publicado originalmente en Tekcrispy

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