El pasado martes Puerto Rico fue sacudida por un terremoto de magnitud 6’4, considerado como el más devastador sufrido por dicho territorio en el último siglo. Ha sido el más intenso de una serie de temblores que llevaban haciendo vibrar la isla desde finales de diciembre y que han seguido produciéndose con las réplicas sucesivas.

Como es lógico, el seísmo dejó a su paso una ola de destrucción que se ha saldado con múltiples daños materiales, cortes de luz y agua en grandes extensiones de terreno y, lo que es peor aún, la muerte de un hombre de setenta y tres años y las lesiones de al menos ocho personas. Entre las zonas afectadas se encuentra la ciudad de Arecibo, conocida por ser la sede de uno de los radiotelescopios más grandes del mundo, cuya actividad se ha suspendido hasta nuevo aviso, con el fin de inspeccionar a fondo si se ha generado algún daño como consecuencia de la catástrofe.

Detector de asteroides y mucho más

El radiotelescopio, de 305 metros de diámetro, fue considerado el más grande del mundo desde su construcción, en 1960, hasta 1975, cuando fue desbancado por el ruso RATAN-600, de 576 metros.

Aunque en un principio estuvo administrado por la Universidad Cornell, desde 2011 pasó a ser responsabilidad de la Universidad Metropolitana (UMET) de Venezuela, SRI International y la Asociación de Universidades de Investigación del Espacio (USRA). En todos estos años se ha usado con muchos fines y ha estado detrás de hitos como el primer intento de comunicación con otros mundos, conocido precisamente como “mensaje de Arecibo”.

Sin embargo, en los últimos años ha sido especialmente importante por su uso en el seguimiento de asteroides que pudieran ser peligrosos.

Ahora esa actividad ha tenido que interrumpirse, después de que los responsables del observatorio hayan decidido cerrarlo hasta el fin de las réplicas del seísmo, con el objetivo de identificar posibles averías. Por el momento, según han asegurado en un comunicado emitido en su página web, el personal ha realizado una primera inspección visual en la que no se han localizado daños de ningún tipo. Tampoco se encontró señal alguna de deterioro en el plato de radio en el análisis realizado con ayuda de un dron. No obstante, necesitan hacer un análisis más detallado para poder confirmar que todo está bien. El acceso se ha limitado solo al personal del centro, que tampoco podrá acceder al telescopio para hacer las comprobaciones pertinentes hasta que terminen los temblores. Por eso, hasta nuevo aviso, no podrán realizarse visitas al centro y su actividad quedará en standby.

En el informe, emitido ayer, se anunciaba que las operaciones quedarían detenidas al menos hasta hoy, pero hasta el momento no hay noticias sobre una reanudación de las mismas. Y es que, cuando la tierra tiembla, el cielo puede esperar. Al menos hay otros telescopios “cazadores de asteroides” en el mundo que podrán seguir ayudando mientras el de Arecibo se toma estas forzadas vacaciones.

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