Las baterías típicas usadas en vehículos eléctricos se están haciendo cada vez más limpias, de hecho lo son dos a tres veces más que hace dos años. Es la conclusión a la que ha llegado la Federación Europea de Transporte y Medio Ambiente (T&E), después de analizar y confirmar una serie de estudios publicados en días recientes.

Según explican, hay tres motivos por los cuales la producción de las baterías habitualmente usadas en los vehículos eléctricos está siendo cada vez más limpia y eficiente:

  1. El aumento en la demanda de coches eléctricos hace que el proceso sea cada vez más eficiente en términos de menos energía necesaria y por lo tanto una caída en las emisiones de CO2
  2. Nuevos datos sobre el uso real de energía y materia prima están haciéndose públicos y por lo tanto el modelo para determinar la contaminación de la fabricación de baterías se hace cada vez más exacto.
  3. Las fábricas que hacen baterías cada vez usan energía de origen renovable, reduciendo el uso de carbono en la red eléctrica y reduciendo emisiones contaminantes a partir de la manufactura. Esto sucede especialmente en Europa, Estados Unidos y China.

Las conclusiones de T&E recuerdan que los índices bajos de emisiones de gases contaminantes —unos 61kg de CO2 por kWh— están en línea con dos estudios publicados en 2019: Uno preparado para la Comisión Europea, que sitúa el índice en unos 77kg de CO2 por kWh, y un segundo hecho por el Laboratorio Nacional Argonne, que lo sitúa en 65kg de CO2 por kWh.

También recuerdan que aquel infame estudio de IVL Suecia de 2017 fue usado por muchos para exagerar los impactos climáticos de la producción de baterías. Argumentos manipulados hasta el día de hoy por medios de comunicación, críticos y otros interesados en que los vehículos eléctricos no se masifiquen.

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