– Nov 10, 2019, 8:30 (CET)

El sistema operativo del fin del mundo

La ficción ha tratado distintas maneras en que nuestro mundo desaparecerá sin dejar rastro y qué pasará después. Y para ese después, ya existe un sistema operativo.

El ser humano siempre ha fantaseado con el fin del mundo. ¿Cómo acabará todo? ¿Será un final rápido o progresivo? ¿Sobreviviremos a ese fin? ¿Cómo será ese mundo postapocalíptico? En la literatura, el cine y los videojuegos encontramos muchas respuestas a estas preguntas, y si bien este género de ficción tiene su encanto, a nadie le gustaría encontrarse con el fin del mundo.

Eso no quita que haya quien vaya un poco más allá de la fantasía y decida plantearse, por si acaso, cómo sobrevivir al colapso de nuestra sociedad y cómo enfrentarse a lo que viene después. De vez en cuando vemos en la prensa reportajes sobre familias que han construido un búnker subterráneo. Es más, durante la Guerra Fría muchos consideraron seriamente tener un refugio por si Estados Unidos y la URSS decidían destruirse mutuamente y, con ello, todo el planeta.

El canadiense Virgil Dupras también se planteó qué podía aportar a quienes sobrevivan en un mundo postapocalíptico, y como buen programador, decidió crear un sistema operativo. Motivos para llevar a cabo tiene muchos. Entre las muchas consecuencias de un Apocalipsis de alcance mundial, en sus propias palabras, a Dupras le preocupa que en 2030 el planeta ya no sea capaz de proveer las materias necesarias para crear nueva tecnología, por lo que tendremos que conformarnos con la tecnología existente. Como él mismo dice, “esto marcará el comienzo de una nueva de chatarreros electrónicos” que deberán recopilar las piezas disponibles para crear tecnología útil.

Volviendo a las bases

Por este motivo Dupras ha decidido crear un sistema operativo diseñado para funcionar con distintos componentes y para programar microcontroladores, que para Dupras son la base de este aprovechamiento de la tecnología postapocalíptica.

El proyecto se llama Collapse OS, o en castellano, Sistema Operativo Colapso. Pensado para funcionar en microprocesadores Z80, su creador ha programado tanto el núcleo o kernel del sistema operativo como algunos programas y herramientas. El objetivo es que Collapse OS funcione en máquinas improvisadas o con requisitos lo más mínimos posibles y leer y escribir en toda clase de dispositivos y tecnologías de almacenamiento. Además, es posible replicarse a sí mismo.

¿Por qué se basa en el procesador Z80 de 8 bits? Su propio creador reconoce que hoy existen chips de 32 bits ARM similares en su propósito y superiores técnicamente, pero Dupras defiende los chips de 8 bits porque son más fáciles de replicar al constar de 9.000 transistores. En un mundo postapocalíptico donde los recursos serán limitados, será necesario emplear chips tan simples como los Z80, que en su momento rivalizaron con los Intel 8080 y que formaron parte de computadoras icónicas como las Spectrum. Y si bien fueron superados por la popularidad de los PC de IBM, podemos encontrar chips Z80 en multitud de dispositivos como calculadoras o tecnología integrada.

Debido a las limitaciones y al propósito de este sistema operativo, se trata de un sistema en modo texto. Es decir, para manejarlo es necesario tener conocimientos de computación y programación que hoy en día no necesitamos para trastear con nuestro PC o nuestro smartphone. Pero en una realidad postapocalíptica es más que probable que debamos volver a las bases de la informática, cuando unos pocos eran capaces de manejarla.

¿Broma o realidad?

Nunca el ser humano había avanzado tanto tecnológicamente y, al mismo tiempo, nunca había estado tan cerca de desaparecer. Pandemias, guerras, armas de destrucción masiva, la crisis climática… No es cuestión de obsesionarse con ello pero hay que ser consciente que esos peligros existen.

En principio, nada de la página de Collapse OS nos hace pensar que sea una broma. Es más, el proyecto es del todo real, tiene un repositorio propio en GitHub donde descargar el código fuente y consultar su documentación e incluso es posible verlo en acción.

Gracias a Michael Schierl podemos ver cómo es e interaccionar con Collapse OS gracias a los emuladores que ha configurado para ejecutar directamente desde el navegador. En concreto, emula computadoras con procesador Z80, 16 KB de ROM y 28 KB de RAM.

Llegue o no el fin del mundo, Collapse OS es una buena manera de iniciarse en la computación, jugar con las bases de la informática y quién sabe si las sociedades futuras postapocalípticas partirán de este sistema operativo para avanzar tecnológicamente.