En términos medioambientales, Madrid Central ha sido un rotundo éxito, con una caída del 20% de contaminación en el centro y un descenso del 11% en la ciudad, descartando cualquier argumento de un supuesto efecto frontera –utilizado por aquellos que estaban en contra de la medida–.

Los datos han sido recogidos por la red de medición del Ayuntamiento y recopilados por Ecologistas en Acción. Ahora el promedio en Madrid está en 34 microgramos de dióxido de nitrógeno por metro cúbico de aire, cuando la media entre 2010 y 2018 era de 38 microgramos. Además el valor en 2019 es inferior a los registrado entre 2014 y 2018, que fueron: 35, 41, 39, 42 y 37.

A la efectividad de Madrid Central hay que agregarle un condicionante más: 2019 no está siendo favorable en términos meteorológicos para disipar la contaminación de la ciudad. Mientras que en 2018 llovió 108 días, este año solo se ha tenido 60 días de lluvia. En 2017, uno de los años más secos de la década, el registro de NO₂ superó los 40 microgramos por metro cúbico, más alto que el límite legal.

Madrid Central empezó a tener efectividad real a partir de mediados de marzo de 2019, cuando se inició el periodo de multas a infractores que accedían a las zonas prohibidas para ciertos tipos de vehículos contaminantes.

Con la llegada de José Luis Martínez-Almeida como alcalde el pasado mes de mayo, se intentó decretar una moratoria a las multas, pero finalmente por medio de un recurso ante los tribunales se decretó la suspensión de la medida municipal y las multas volvieron.

De acuerdo a la información de la confederación, apenas dos estaciones dentro de la ciudad mostraron incremento en el índice de contaminación: Juan Carlos I, con un 9%, y Ensanche de Vallecas con un 3%. Todas las demás estaciones reflejan reducción de índices de polución de entre -3% y -27%, esta última correspondiente a Tres Olivos. La única estación dentro de Madrid Central es Plaza del Carmen que registró un -20%.

Sin cambios en Madrid Central

En septiembre se anunció que se limitarían restricciones en el centro, permitiendo que vehículos con etiqueta C puedan acceder a la zona restringida y cambiando el nombre a Madrid 360. Ese anuncio, no obstante, no se ha traducido en modificaciones a la ordenanza, por lo que Madrid Central sigue en vigor tal y como lo concibió el gobierno anterior de Manuela Carmena.

El camino a seguir según Juan Bárcena, responsable de calidad del aire de Ecologistas en Acción, "es aumentar las medidas que ha iniciado Madrid Central", no reducirlas. Sobre todo aquellas que incidan en el tráfico entre la periferia y el área metropolitana, "como carriles bus en autovías de acceso o ampliaciones notables del área del zona de bajas emisiones y mejorar la red de cercanías".

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