El pasado 23 de octubre, Mark Zuckerberg, CEO de Facebook, compadeció ante la Cámara de Representantes de Estados Unidos para defender Libra, la criptomoneda de la red social. Sin embargo, algunos congresistas aprovecharon la ocasión para cuestionar al directivo sobre otros temas polémicos que rodean a la plataforma. Uno de ellos era la aprobación de anuncios políticos con mensajes falsos, una práctica que está influyendo en la elección de gobernantes en aquel país.

El líder de la compañía dejó claro que su política no establece analizar el discurso político. Además, dejó entrever que no es responsabilidad de la compañía que las personas vean las mentiras de los políticos. A menos que los anuncios incluyan mensajes racistas o inciten a la violencia, cualquier político tiene la libertad de publicar publicidad falsa sin ninguna repercusión. Por supuesto, esto no fue visto con buenos ojos por algunos trabajadores de la empresa.

En una carta abierta recogida por The New York Times, más de 250 empleados de Facebook cargaron contra Zuckerberg y otros líderes de la empresa por su nula oposición a los anuncios políticos falsos. Según el texto, permitir la difusión de esta publicidad podría generar desinformación masiva entre los usuarios de la red social. Si bien están de acuerdo en que Facebook puede ser un lugar donde cualquiera puede expresar su voz, les causa inquietud que se estén superando los límites de la libertad de expresión. Un extracto del escrito menciona lo siguiente:

Nos estamos comunicando con ustedes, los líderes de esta compañía, porque nos preocupa que estemos en camino de deshacer los grandes avances que nuestros equipos de productos han logrado en integridad en los últimos dos años. Trabajamos aquí porque nos importa, porque sabemos que incluso nuestras elecciones más pequeñas impactan a las comunidades a una escala asombrosa. Queremos plantear nuestras preocupaciones antes de que sea demasiado tarde. La libertad de expresión y el discurso pagado no son lo mismo.

La desinformación nos afecta a todos. Nuestras políticas actuales sobre el control de hechos de personas en cargos políticos, o aquellos que se postulan para cargos públicos, son una amenaza para lo que representa Facebook. Nos oponemos firmemente a las políticas tal como están. No protege las voces, sino que permite a los políticos utilizar la plataforma como un arma dirigida a las personas que creen que el contenido publicado por figuras políticas es confiable.

Además, los empleados han compartido las afectaciones que esto podría ocasionar para la propia empresa, destacando que el nivel de desconfianza puede aumentar significativamente por no realizar la verificación de hechos. De continuar así, según mencionan, Facebook puede ser vista como una compañía que se aprovecha de las campañas de desinformación para generar ingresos. Por otra parte, sería "deshacer" el trabajo que ha realizado el equipo de integridad en los últimos años.

Eso sí, no han duda en compartir algunas propuestas que podrían contribuir a solucionar el problema. En primer lugar, y como punto más importante, los trabajadores proponen que los anuncios políticos adopten la misma normativa que los otros tipos de publicidad. El "estándar" debería ser el mismo sin importar su contenido. Otra sugerencia es que el diseño visual de estos anuncios resalte del resto, pues "las personas tienen problemas para distinguir la publicidad política de las publicaciones orgánicas".

Adicionalmente, sugieren evitar que los anuncios políticos se dirijan a audiencias personalizadas, ya que esta práctica fomenta que la conversación sobre el tema sea aislada y perjudique el "escrutinio político". Para finalizar, otra de sus propuestas incluyen ofrecer políticas más claras sobre la publicidad de políticos y respetar la veda electoral que establecen las leyes de cada país.

Facebook ya se encuentra al tanto del escrito, y no han tardado en pronunciarse a través de un portavoz: "La cultura de Facebook se basa en la apertura, así que apreciamos que nuestros empleados expresen sus opiniones sobre este importante tema". Si bien mantienen su postura firme de no intervenir, prometen seguir "explorando pasos adicionales que pueden aumentar la transparencia de los anuncios políticos".

Indudablemente, lo último que quiere Facebook es crear un conflicto interno debido a su inexistente intervención contra los anuncios políticos falsos. Por ahora sus acciones han sido insuficientes, y las críticas estás encima de ellos de nueva cuenta. No obstante, ahora el gobierno de los Estados Unidos los está cuestionando fuertemente, por lo que el panorama podría cambiar de cara a las elecciones presidenciales de 2020.