Cuando en 2013, Gavin Svenson, director de Investigación y Colecciones del Museo de Historia Natural de Cleveland, y Henrique Rodrigues, de la Universidad Case de la rserva Occidental en EE UU, realizaban un estudio entomológico cerca del río Amazonas al norte de Perú no esperaban encontrar el primer ejemplo conocido de una especie de mantis religiosa que imita a una avispa.

“Por lo general, la mayoría de nuevas especies se descubre y confirma dentro de un entorno de laboratorio o en una colección”, explica Svenson. “Tener ese raro momento de eureka donde sabes que has encontrado algo nuevo en el campo es increíblemente emocionante”, continúa el investigador.

Los dos científicos quedaron cautivados por el color rojo anaranjado con marcas negras y la forma de un insecto que quedó atrapado en su trampa de luz. Se trataba de Vespamantoida wherleyi, como la han denominado, una mantis religiosa muy peculiar que se ha presentado en la revista PeerJ.

Su principal característica es su similitud con una avispa, no solo por la estructura de su cuerpo, sino también por sus patrones de locomoción erráticos y el comportamiento de sus antenas asociado a las avispas. Según los investigadores, este mimetismo, conocido como batesiano, es una estrategia a través de la cual un organismo en general inofensivo adopta la apariencia, y ocasionalmente los comportamientos, de otro que se sabe que representa una mayor amenaza para los posibles depredadores.

“En la naturaleza, cuando eres intencionalmente llamativo, estás anunciando algo”, recalca Svenson. Es decir, si una especie puede ser tomada por presa fácilmente se vuelve atractiva para que los depredadores piensen que es venenosa, o que podría dañarlos.

Un mimetismo inusual en las mantis

Cleveland Museum of Natural History

En el mundo de las mantis, es común que el mimetismo sea más bien de la vegetación, pero, en este caso, imitar avispas adultas es una estrategia única entre las 2.500 especies que se conocen y está limitada a una sola familia, de la cual Vespamantoida ahora forma parte. Hasta el descubrimiento de esta nueva especie, sin embargo, se pensaba que las estrategias de imitación de las mantis les ayudaban principalmente a esconderse de los depredadores y, ocasionalmente, a atraer presas.

La apariencia y el comportamiento conspicuos de V. wherleyi representan una nueva forma de mimetismo defensivo mediante el cual la mantis imita las señales de defensa naturales de un organismo nocivo para advertir a los depredadores.

“Creo que lo más interesante de esta familia de mantis es el hecho de que la mayoría de los adultos imitan a las avispas, y eso es bastante único para estos insectos. El siguiente paso natural será estudiar la biología evolutiva del linaje. Si la mímica de la avispa es exitosa en este linaje, ¿por qué no ha evolucionado también en los otros? ¿La familia evolucionó con una imitación de avispas de colores brillantes? No estamos del todo seguros”, concluye el investigador.

Este artículo fue publicado originalmente en Agencia Sinc