– Sep 6, 2019, 12:01 (CET)

Homeopatía y antivacunas: así ponen algunas personas en peligro a sus mascotas

La popularidad del movimiento antivacunas está llevando a que cada vez más personas no inmunicen a sus mascotas.

Las terapias pseudocientíficas pueden ser muy peligrosas, si por ellas se prescinde de tratamientos científicos verdaderamente eficaces. Incluso, en ciertas ocasiones, es posible que conlleven riesgos por sí mismas. Por eso es tan importante que la población esté informada sobre los perjuicios que suponen. Así, una vez que una persona disponga de este conocimiento, seguir adelante con las pseudoterapias es solamente su decisión.

Sin embargo, también hay seres más vulnerables que no tienen ni voz ni voto y pueden ser puestos en peligro por quienes deciden por ellos. Claro ejemplo de ello es el de los niños, pero también el de las mascotas. Si una persona cree que la homeopatía cura, probablemente la use también para tratar esa infección que últimamente atormenta a su perro, y si piensa que las vacunas son peligrosas, por supuesto que no hará a su gato correr el riesgo. Afortunadamente, cada vez son más los países que prohíben el uso de homeopatía en la sanidad pública o legislan la obligatoriedad de algunas vacunas. Sin embargo, en veterinaria a menudo se hace la vista gorda, sin tener en cuenta que puede ser igualmente peligroso para los animales. Esta es la razón por la que en Reino Unido varias asociaciones de veterinarios han manifestado en los últimos años su desacuerdo ante este tipo de prácticas. Su última queja ha sido lanzada esta semana, al comprobar que cada vez son más las personas que deciden no vacunar a sus mascotas. Sin embargo, su batalla contra la desinformación científica empezó mucho antes.

Veterinarios contra la homeopatía

Cuentan que Samuel Hahnemann, el padre de la homeopatía, curó a través de ella a su propio caballo, que tenía un ojo enfermo.

Empezó así a difundir que el tratamiento era también apto para animales, desde especies de granja hasta todo tipo de mascotas. Y así ha seguido con el paso de los años. Son muchas las personas que optan en la actualidad por recurrir a estos “tratamientos”, alegando a menudo que los animales muestran una clara mejoría y que, al contrario de lo que ocurre con los humanos, no es posible que se trate del efecto placebo. Es cierto que a menudo se apunta a que los efectos positivos de esta y otras pseudoterapias suelen ser resultado del placebo. Sin embargo, no debería ocurrir lo mismo con seres que no son conscientes de lo que están tomando. ¿Significa eso que la homeopatía sí funciona?

Existen algunos estudios científicos destinados a comprobarlo y la mayoría concluyen lo mismo: que la recuperación visible de los síntomas del animal depende de la percepción de los mismos de sus propietarios o el veterinario que le ha recetado la homeopatía, de modo que de nuevo hay un cerebro humano en el que puede estar calando el efecto placebo. En resumen, lo más probable es que un perro que ha tomado homeopatía siga igual de enfermo después, pero puede ocurrir que su dueño sí crea ver que los síntomas mejoran.

Lo que está claro es que, al igual que las fórmulas homeopáticas comercializadas para humanos, se basan en un “principio activo” de dudosa eficacia, diluido tanto que el resultado final no es más que agua. En consecuencia, es imposible que conlleven ningún beneficio para nuestras mascotas, mientras que sí pueden acarrear riesgos si sustituyen tratamientos efectivos.

Por eso, en 2016 un integrante del Real Colegio de Veterinarios de Reino Unido lanzó en colaboración con algunos compañeros una petición en Change.org para que se prohibiera a los miembros de su profesión recetar tratamientos homeopáticos. La página de la solicitud se cerró con algo más de 3.000 firmas, sin los resultados esperados, por lo que lanzaron un nuevo comunicado en 2017. A raíz de este, algunas asociaciones defensoras de la medicina natural en perros y otros animales de compañía iniciaron su propio movimiento opuesto, comenzando así una disputa que sigue activa a día de hoy.

Antivacunas mostrando amor a sus mascotas

Si una persona cree a pies juntillas que las vacunas son peligrosas, no las usará con sus hijos, ni tampoco con sus amigos peludos.

Esta es la razón por la que la proliferación reciente del movimiento antivacunas está llevando también a que cada vez sean más las mascotas sin inmunizar.

Por eso, los veterinarios de Reino Unido han vuelto a la carga y han emitido un aviso recordando que esta es una decisión peligrosa, ya que expone a los animales de compañía a enfermedades como la gripe del gato, la enfermedad hemorrágica viral del conejo y el parvovirus.

Basan sus temores en una encuesta reciente a 5.036 propietarios de mascotas, de los que solo el 66% decidieron vacunarlas, siendo este un porcentaje bajo si se compara con el 84% resultante de los informes de 2016. Además, se detalla que aproximadamente un 32% de los animales no recibieron sus refuerzos regulares; que, al igual que en humanos, son esenciales para garantizar una protección adecuada.

En cuanto a los motivos que les han llevado a tomar esta decisión, un 17% aseguraron que las vacunas son demasiado caras, mientras que un 16% las consideraban innecesarias y un 13% contaron que acudir al veterinario es estresante para sus compañeros peludos.

Mucho más estresante para ellas debe ser padecer la rabia o cualquiera de esas enfermedades para las que las vacunas sí son necesarias. Sin duda, salvar la vida de los que muchos consideran sus mejores amigos es un buen propósito en el que gastar dinero. Al fin y al cabo, es algo que debe tenerse en cuenta antes de tomar la decisión de introducir a una mascota en casa. Vivir con ellos no es obligatorio; pero, si optamos por hacerlo, debería ser poniendo todo nuestro empeño en mantenerlos con vida.