Uno de los elementos más importantes de una cámara de fotos es su objetivo, pues de sus características dependerá que la cámara traduzca la luz que entra de una u otra forma. Y uno de los elementos que más definen al objetivo es la distancia focal, ya que de este aspecto dependerá que podamos fotografiar un elemento concreto, con gran detalle y a mucha distancia (con distancia focal larga) o más bien hagamos una fotografía más genérica en la que el elemento principal, que se ve en el centro, es más pequeño (distancia focal corta).

Sirva esta introducción para hablar del modo retrato del iPhone, una función disponible en los dispositivos iPhone XS, iPhone XS Max, iPhone X, iPhone 8 Plus y iPhone 7 Plus y que, combinando hardware y software, permite capturar retratos de personas u objetos con un efecto de profundidad muy logrado –empleando para ello su cámara doble y, sobre todo, su teleobjetivo de 50 mm–.

¿Por qué el modo retrato del iPhone funciona con el teleobjetivo?

Decíamos al principio que la distancia focal afecta a cómo percibimos aquello que estamos fotografiando. Una cámara gran angular ofrece “un ángulo de visión mayor al de la visión humana”, en palabras de Wikipedia. Su uso principal son vistas panorámicas, paisajes, fotografía periodística o proyectos creativos. Por su parte, una cámara teleobjetivo ofrece menor ángulo de visión, por lo que se usa para “fotografiar objetos lejanos y comprimir la perspectiva de una imagen fotográfica”, parafraseando de nuevo la Wikipedia.

Y en esa compresión de la perspectiva es donde radica el debate entorno al modo retrato del iPhone. ¿Por qué utiliza en la mayoría de modelos un teleobjetivo de 50 mm? Respuesta corta: la distorsión.

Hasta ahora, la mayoría de teléfonos con cámara integrada solían contar con un objetivo único, el gran angular, el cual resulta más práctico para fotografiar paisajes y la mayoría de fotografías que solemos hacer.

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El problema está en que, cuando hacemos una fotografía cercana con un objetivo gran angular, el elemento en primer plano se deforma, es decir, se distorsiona con respecto a los elementos que hay detrás. En el retrato de una persona, por lo tanto, esto se traduce en que las proporciones son algo exageradas, generando imágenes poco atractivas. Este comportamiento, aunque pueda parecerlo, no es un defecto de la cámara, simplemente no es la función natural de un objetivo de tipo gran angular –pensado para fotografiar elementos más lejanos–.

Los resultados, sin embargo, son diferentes si se utiliza un teleobjetivo como el del iPhone –o cualquier otro smartphone moderno–. Este permite fotografiar a una persona con unas distorsiones mínimas respecto a otros objetivos con menor distancia focal, generando imágenes más atractivas y fieles a la realidad. El uso del teleobjetivo, además, permite capturar el fondo de una manera más óptima, recogiendo con mayor exactitud la profundidad de la escena.

iPhone XR en modo Retrato. Autor: Austin Mann

iPhone XS en modo Retrato. Autor: Austin Mann

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