La vida dentro de Uber juega en el mundo de las contradicciones. Su salida a bolsa era el punto de partida para muchas de las promesas que la tecnológica mejor valorada de la historia marcase un antes y un después; concretamente para alcanzar su ansiada rentabilidad. La realidad es que su estreno en los mercados públicos ha sido definido por muchos como decepcionante y, aunque la compañía sigue aumentando ingresos, ha dejado de tener ese crecimiento explosivo y lo que es más preocupante, quema los millones por segundos.

Entre enero y junio, Uber confirmaba que perdía 6.229 millones de dólares -casi el doble que el año anterior–, mientras que ingresaba 6.265 millones. Un 17% más que el mismo periodo de 2017. Ahora, en España, la tecnológica ha publicado sus cifras en el Registro Mercantil y la tónica pinta más o menos similar en la parte de los ingresos. Uber ha sido capaz de multiplicar por 5 sus beneficios –coincidiendo con la guerra contra el taxi–. Con 16,7 millones de euros en facturación, los beneficios de la tecnológica se posicionan en los 979.914 euros. ¿Pocos beneficios para tantos ingresos? La realidad es que todos ellos pertenecen a su "actividad" en Holanda, lugar donde se encuentra su sede fiscal. Esto quiere decir que sus beneficios no tributan en España, sino de donde viene la actividad sobre el papel de Uber. Para los ojos de la hacienda española, Uber solo cuenta con servicios de marketing.

Sea como fuere, la cuestión de Uber y las cuentas siempre ha sido un motivo de lucha en la compañía; y su imagen también. Sus intentos por convertirse en rentables, pero sin dejar de lado el alto crecimiento internacional –lo que lleva implícito el elevado gasto de en marketing–, la inversión en nuevos modelos de negocio y sistemas de transporte o sus batallas legales han sido sus mayores lastres.

Su poca participación en las arcas públicas en España, teniendo en cuenta sus altos beneficios, es solo algo de lo que le ocurre en Europa, pero que forma parte de un todo. En Estados Unidos, Uber lucha otra guerra muy diferente y es que esta historia no tiene la intención de mejorar, especialmente en el momento en el que se publique el libro de uno de los reporteros del New York Times, Mike Isaac. En este se analiza, entre otras cosas, algunas de las técnicas que ha venido empleando la compañía todos estos años para alcanzar las cifras de negocio actuales. Aunque el texto no saldrá a la venta hasta el próximo 3 de septiembre, New York Times ha adelantado una parte de su contenido.

Según el autor, Uber cobró 1 dólar extra por trayecto "para mejorar la seguridad de los pasajeros"; la realidad es que este importe solo agregaba más beneficio a cada viaje sin ninguna compensación a la seguridad de los usuarios. El incremento y mejora de la seguridad se basaba en un breve vídeo a los conductores. Horas después de saberse este dato, Uber enviaba un correo a todos sus registrados afirmando que su seguridad era su máxima prioridad. Según declaraciones de Uber a Techcrunch, este no tiene nada que ver con la publicación del New York Times.

Este texto viene, de hecho, en uno de los peores momentos para la imagen de la tecnológica; la cual intenta superar su estatus de compañía que dilapida el dinero a ser una complemente rentable. Tanto así que ya anunciaron hace unas semanas la reducción del personal de marketing en todas sus geografías, sin descartar también hacer recortes en el área de ingeniería. Mientras, los conductores de algunas de los principales mercados de Uber en Estados Unidos luchan por un aumento de sus porcentajes de beneficios por trayectos –bajados a lo largo de este año para aumentar el beneficio– y un empleo digno.

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