Apple Card, la primera tarjeta de crédito diseñada por Apple (y emitida por Goldman Sachs), estará disponible para un número limitado de usuarios a partir de hoy, según publica The Verge. Apple invitará, en primer lugar, a una selección aleatoria de aquellas personas que se dieron de alta para ser notificadas cuando la Apple Card estuviese disponible. El resto de ciudadanos estadounidenses tendrán que esperar hasta finales de agosto.

El proceso de alta, según narra The Verge, requiere iOS 12.4, la última versión del sistema operativo. Para completar la contratación, el cliente debe introducir su dirección, su fecha de nacimiento, su nivel de ingresos y los cuatro últimos dígitos del número de la Seguridad Social. Con esa información, Goldman Sachs elabora un perfil del cliente y decide aprobar o rechazar la solicitud en menos de un minuto.

Si la solicitud ha sido aprobada, la tarjeta Apple Card aparece inmediatamente en la aplicación Wallet, pudiendo ser usada a través de Apple Pay al instante. El cliente también puede solicitar una tarjeta física, fabricada en titanio, para poder realizar pagos en comercios carentes de un TPV con tecnología NFC.

Apple asegura que el objetivo de Apple Card es que cualquier persona con un iPhone pueda contratarla, por lo que los requisitos mínimos son inferiores a tarjetas premium como la American Express Platinum. En función del nivel de ingresos y del scoring crediticio, eso sí, cada usuario obtendrá un tipo de interés diferente, el cual oscila, en Estados Unidos, entre el 12,99% y el 24,24%. El objetivo de la compañía, según explicaron durante la presentación, es ofrecer el menor tipo posible para cada cliente.

Como en el resto de productos de Apple, la privacidad es una de las señas de identidad de esta tarjeta. Todo el procesamiento de datos ocurre, siempre, de forma local, en el iPhone. Apple no tiene constancia de qué compra el usuario, dónde lo compra o cuánto gasta. Goldman Sachs, en cambio, sí recopila esa información, pues la necesita para operar correctamente la tarjeta. No obstante, la corporación tecnológica asegura que mantienen un acuerdo de privacidad especial que impide a Goldman utilizar dichos datos para cualquier otra cosa que no sea operar la tarjeta.

El banco norteamericano, como proveedor del crédito y de la tarjeta, también se encarga de proporcionar cualquier tipo de soporte relacionado con la Apple Card. No obstante, la corporación tecnológica aseguró a The Verge que el personal hace uso y está siendo entrenado con las herramientas de Apple. La relación entre ambas compañías, de cara a este producto, va, por lo tanto, más allá de lo habitual.

Al margen de las condiciones económicas, la Apple Card promete destacar por su sencillez de uso y su seguridad. El sistema categoriza todas las transacciones de forma automática haciendo uso de machine learning, lo que permite generar una serie de informes y gráficos muy útiles para conocer en qué gasta el cliente su dinero. Por otro lado, la Apple Card cuenta con tres números PAN diferentes: uno para la tarjeta del iPhone, otro para la tarjeta física y otro para la tarjeta virtual –destinado a transacciones online–. Este último puede regenerarse de nuevo cuando el propietario lo desee.

Por el momento, Apple lanzará su tarjeta de crédito en Estados Unidos, aunque Bloomberg asegura que la corporación ya está conversando con los reguladores financieros europeos de cara a un futuro lanzamiento de este producto en el viejo continente.