Hace apenas tres meses apareció un video en el que podíamos ver cómo un Tesla Model S explotaba y se cubría en llamas. El acontecimiento sucedió en un aparcamiento de Shanghái, mientras el coche estaba estacionado. Fue un suceso tan impactante que se hizo viral.

Como era de esperar y debido al revuelo que produjo el acontecimiento, Tesla creó un equipo especializado para concretar qué es lo que había sucedido.

Baterías defectuosas

Gracias a un comunicado de la empresa a través de su perfil en la red social china Weibo hemos podido saber que un equipo de Tesla formado por expertos chinos y estadounidenses revisó la batería, el software, los datos de fabricación y el historial del vehículo en busca de un fallo sistemático que produjese la explosión.
Por lo que parece, la compañía atribuye el incidente a un módulo de batería defectuoso que se encontraba en la parte frontal del vehículo.

En los Tesla, las celdas de batería se conectan por módulos. De acuerdo con sus expertos un sistema de seguridad mantuvo el resto de módulos intactos, por lo que “cualquier persona habría tenido tiempo de abandonar el vehículo con seguridad”.

Según parece se trata de un incidente aislado, pero por seguridad, Tesla habría lanzado una actualización de su software que mejoraría la gestión térmica y el proceso de carga del Tesla Model S y Model X. Con esta actualización pretenden proteger la batería y alargar su vida útil.