Jóvenes, muchos de ellos recién licenciados o con experiencia en compañías de la competencia, con ímpetu y ganas de trabajar –muchas horas a ser posible– e innovar. Si además estamos hablando de mujeres, que estas tengan poca vocación por la maternidad; ya son históricos los programas de congelación de óvulos financiados por Google, Yahoo, Spotify o Apple para postergar la maternidad de sus empleadas. Este sería el perfil medio de aquellos que caminan por las calles de Silicon Valley.

A la historia del sexismo en las oficinas de las compañías del sector tecnológico en Estados Unidos, una situación que estalló con la denuncia pública de Susan Fowler trabajando en las filas de Uber, se le une lo que algunos llaman "el desprecio por los mayores". El texto publicado por Fowler abrió el debate que tanto tiempo había estado quedando relegado a un segundo plano: el machismo y rechazo a la mujer en el mundo tecnológico. Desde entonces, han surgido comités de igualdad para asegurar los derechos, paridad y seguridad de las mujeres en las compañías.

Es posible que el caso de la edad también sea motivo de preocupación para el universo de Silicon Valley. El pasado viernes, una Corte de uno de los Distritos de Telefónica condenó a Google a pagar 11 millones a un total de 227 personas; que entre abogados y demás se quedarían en 30.000 dólares para cada uno de ellos. La base de la demanda se fundamentó en que fueron rechazados por la compañía por ser "demasiado mayores".

En el colectivo se puede encontrar gente de entre 40 y 60 años que, alegan, fueron rechazados por los propios reclutadores con técnicas discriminatorias, pese a que "fuesen grandes candidatos". Uno de ellos, de hecho, cuenta que en una de las entrevistas con uno de los ingenieros en plantilla de Google, fue obligado a dictar una línea de código mediante una videollamada. El propio reclutador rechazó la idea de compartirla mediante un Google Doc; en la demanda de este candidato contra Google –resuelta en diciembre– se explica que la entrevista "reflejaba un completo desprecio por los trabajadores de mayor edad que son innegablemente más susceptibles a la pérdida de audición".

Peticiones de fechas de graduación para comprobar la edad aproximada de los candidatos. Uso de entrevistas telefónicas a sabiendas que los candidatos de mayor edad pierden audición o preguntas capciosas para poner en un compromiso a los posibles candidatos. Estas son las técnicas que, según la demanda, se aplican a los grupos de edad más elevada.

La tecnología, cuestión de jóvenes

Pese a que Google ha prometido esforzarse para evitar las discriminaciones por edad, sin admitir su culpa en los procesos discriminatorios, la realidad es que esto es una constante para Silicon Valley.

Según el estudio de 2017 de Statista, la media de las compañías más destacadas del universo tecnológico es de 30 años. Siendo Facebook y LinkedIn las más jóvenes, con 29 años de media para sus equipos de ingenieros, la única que destaca por grupos de mayor edad es HP, con 38 años, Oracle con 37 e IBM con 36 años; justamente las que coinciden con una creación mucho anterior a las de nuevo cuño. En el caso del gigante Google, implicado en la demanda por discriminación, la edad media de sus equipos se sitúa en los 30 años. Justamente la mitad de la edad de los candidatos rechazados por Google.