Era una cuestión de tiempo, pero hoy, 1 de julio, entra en vigor la nueva normativa europea que obliga a que todos los nuevos coches eléctricos que quieran tener la certificación para rodar por carreteras comunitarias tienen que hacer ruido. No se trata, por tanto, de igualar a los eléctricos con sus homólogos de combustión, sino que tiene que ver con una cuestión de accesibilidad en las ciudades: permitir a los invidentes saber cuándo se aproxima un vehículo eléctrico a baja velocidad.

En este sentido todos los nuevos modelos coche eléctricos que requieran certificación tienen que llevar sí o sí instalado el "sistema de alerta acústica del vehículo" o AVAS. Este sistema lo que hace es que el coche eléctrico emita un ruido continuo de al menos 56 decibelios si el automóvil va a 20 km/h o más lento, para permitir que puedan ser fácilmente identificables por el sonido cuando van a baja velocidad.

Hasta ahora el problema residía que los nuevos coches eléctricos son tan silenciosos a baja velocidad que es casi imposible advertir para los peatones la presencia de estos vehículos. Eso sí, la nueva regulación solo es extensible a los coches y no a las motos, pero obliga en todo caso a que todos los modelos EVs nuevos, incluidos los de las líneas actuales de diferentes fabricantes, por lo que es esperable que muchos de los modelos que ya estén en la calle se actualicen, si tienen la posibilidad, para incluir AVAS.

Sea como sea, habrá que ver el efecto de esta medida y si los 56 db son suficientes para que los peatones y ciclistas pueden advertir la presencia de coches eléctricos a baja velocidad, pero lo que si está claro es que se acabó el silencio total del que hasta ahora hacían gala.