Uber y Volvo han presentado su nuevo coche de producción con capacidad de conducción autónoma total. Se trata de una XC90 modificada que integra los sensores necesarios para conducirse sin la intervención humana. En los últimos años estuvieron probando algunos prototipos, sin embargo, ninguno de ellos era totalmente autónomo, pues una persona debía mantenerse en el asiento de conductor para reaccionar en caso de emergencia.

Ambas compañías se encontraban trabajando desde septiembre de 2016 en la investigación de la conducción autónoma, pero el nuevo software fue diseñado para que una computadora sea la única responsable del trayecto. Prometen que la seguridad ha mejorado de manera significativa gracias a las pruebas que han realizado en los últimos años.

Concretamente, la variante del XC90 incorpora un sistema de respaldo de frenado, dirección y potencia que se activará si el sistema autónomo principal presenta algún problema. Incluso es posible detener el vehículo por completo. Eric Meyhofer, CEO de Uber Advanced Technologies Group, mencionó que haber trabajado con Volvo es "un ingrediente clave para construir de manera efectiva una flota segura, escalable y autónoma".

La intención de Uber es que la tecnología 100% autónoma les permita ofrecer el uso compartido de coches sin conductor. De hecho, su plan es iniciar un servicio de robotaxis que harán uso del nuevo vehículo. Eso sí, en un principio solo funcionará en áreas autorizadas por las autoridades, principalmente carreteras, aunque dejaron claro que los sensores de la parte superior están listos para funcionar en entornos urbanos.

Por su parte, la automotriz sueca señala que usarán este sistema como base de su tecnología autónoma, la cual veremos integrada en vehículos Volvo que se presentarán a principios de 2020. "Volvo Cars cree que la conducción autónoma puede generar importantes beneficios de seguridad vial para la sociedad en general cuando todos los autos son autónomos", concluyen.