Microsoft ha hecho oficial Project Scarlett, la consola Xbox de próxima generación que sustituirá a la actual Xbox One. Como ya ocurrió con Project Scorpio —la Xbox One X—, se trata de un nombre provisional que mantiene la nomenclatura filtrada desde el año anterior. El hardware estará disponible en el último trimestre de 2020, y Halo Infinite será uno de sus juegos de lanzamiento.

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A diferencia de la estrategia inicial —y fallida— de la Xbox One, en esta ocasión los de Redmond se centrarán totalmente en la experiencia de gaming, por ello la máxima prioridad de Project Scarlett es ofrecer mayor rendimiento en los juegos. Por si fuera poco, la consola será retrocompatible.

Project Scarlett promete tiempos de carga reducidos gracias a una nueva generación de almacenamiento SSD, que también servirá para gestionar la RAM virtual. Será cuatro veces más poderosa que la Xbox One X gracias al procesador AMD Zen 2 personalizado y una GPU con arquitectura AMD Navi, la cual contará con soporte para el trazado de rayos —Ray Tracing— en tiempo real. Además, integrará una memoria RAM GDDR6, pero de momento no han revelado su capacidad.

La nueva consola será capaz de correr un juego en resolución 8K, mientras que la tasa de frecuencia alcanzará los 120 fotogramas por segundo. Por supuesto, los anteriores datos son para indicar el rendimiento máximo del hardware, aunque su experiencia estará centrada en el gaming 4K a 60 fps.

Halo Infinite, desarrollado por 343 Industries, se lanzará al mismo tiempo que Project Scarlett en la temporada navideña de 2020, convirtiéndose así en el primer juego confirmado para la nueva consola. La empresa mostró una demostración del juego para presumir el apartado técnico, el cual se encuentra muy por encima de lo que estamos acostumbrados a ver en las consolas de la actual generación. Puedes ver el vídeo a continuación: