Vivimos en una época en la que la idea equivocada de que todo lo natural es mejor que lo artificial corre como la pólvora entre la población, llevando a más de un disgusto. Lugares como Pinterest se han convertido en una fuente de inspiración que lo mismo sirve para decorar un salón o preparar juegos para una despedida de soltera que para fabricar todo tipo de cosméticos naturales.

Y por supuesto, ahora que viene el buen tiempo, las cremas de protección solar de fabricación casera no podían faltar. La manteca de karité, la cera de abejas y aceites como el de jojoba o el de zanahoria se encuentran entre los ingredientes más utilizados para la obtención de estos ungüentos, que prometen proteger a la piel del mismo modo que las cremas de venta en farmacias o supermercados, pero sin usar “químicos”. Antes de eso habría que recordar que todos esos ingredientes naturales son químicos, que nosotros mismos somos química y que sin ella no existiríamos. Pero dejando esta divagación a un lado, un equipo de científicos del Hospital Infantil Nationwide y el Brooks College of Health de la Universidad de Florida del Norte ha llevado a cabo un estudio, publicado hoy en Health Communications, en el que se analiza la eficacia de estas cremas caseras de Pinterest. Y, como cabía esperar, cumplen mucho menos de lo que prometen.

Pints a examen

En este estudio se analizan las cremas de protección solar caseras de Pinterest, incidiendo principalmente en tres factores: lo que prometen, lo que consiguen y la frecuencia con la que son guardadas por los usuarios de la red social.

De este modo comprobaron que el 95% de los pines sobre esta temática aseguraban tener una gran efectividad, pero que el 68% de ellos ofrecían una protección insuficiente contra las radiaciones ultravioleta. Solo un tercio de ellos hacían referencia al factor de protección solar (FPS), aunque en muchos casos no se correspondían con ello. En cuanto al número de publicaciones guardadas, se observó que las que trataban sobre cremas solares caseras se guardaron una media de 808 ocasiones, llegando una de ellas a superar las 21.700 veces.

Aunque algunas de estas recetas si mostraron cierta eficacia frente a la radiación solar, una de los investigadores que realizaron el estudio, Lara McKenzie, advierte en un comunicado de prensa que "internet es un gran lugar para que las familias puedan buscar inspiración de recetas, proyectos de arte y manualidades, pero no necesariamente para hacer sus propias cosas relacionadas con la seguridad”. Además, añade que "los productos de protección solar hechos en casa son peligrosos porque no están regulados ni probados para determinar su eficacia, como los filtros solares comerciales”.

Consejos para un buen uso de la crema solar

En el mismo comunicado de prensa, los autores del estudio dan algunos consejos para el buen uso de la crema solar, recordando que no todas las opciones del mercado son igual de adecuadas para todo el mundo. Por eso, se deberían probar varias opciones hasta dar con la adecuada, aunque eso signifique que diferentes miembros de una misma familia usen productos diferentes.

De cualquier modo, una buena crema siempre debe reunir una serie de características: proteger tanto frente a las radiaciones UVA como a las UVB, ser resistente al agua y tener un factor de protección solar por encima de 30.

También recomiendan utilizar el protector media hora antes de comenzar la exposición al sol y reponerlo cada dos horas, aumentando la frecuencia si la persona en cuestión se baña o suda mucho. En cuanto a la cantidad de producto, esta debe ser suficientemente alta, aproximadamente un cuarto de cucharadita solo para la cara de un niño pequeño. En resumen, y de forma orientativa, previenen que en unas vacaciones de una semana con exposición continua al sol solo un niño debería gastar un bote completo de aproximadamente 230 gramos de crema.

Finalmente, recuerdan que si la crema está caducada, algo que se puede comprobar mirando la cifra representada junto al símbolo de un botecito en la parte posterior del envase, esta debe desecharse y comenzar a usar otra.

El peligro de “lo natural”

Por más que miles de investigadores y divulgadores advierten que no siempre natural debe ser sinónimo de sano, muchísimo consumidores siguen dejándose llevar por los consejos de páginas webs sin criterio científico, que demonizan sustancias como los aditivos alimentarios, los fármacos o algunos ingredientes de los cosméticos.

Esto, además, a veces se ve intensificado por alarmas innecesarias de algunos medios de comunicación, como la lanzada recientemente sobre la posibilidad de que el protector solar se vierta al torrente sanguíneo. Todo este revuelo nació de un estudio, solicitado por la FDA para establecer la seguridad de cuatro ingredientes concretos. Se llevó a cabo con un bajo número de participantes, con medidas lejos de ser las óptimas y en condiciones extremas, en las que los voluntarios se administraban dosis mucho más elevadas de lo habitual y permanecían con ellas sin realizar ningún tipo de actividad. Además, los resultados fueron heterogéneos entre diferentes individuos. En definitiva, no es un estudio concluyente.

Lo que sí es concluyente es que las radiaciones UV del Sol pueden afectar muy negativamente a nuestra piel, causando a la larga problemas tan graves como el cáncer. Por eso, es de vital importancia utilizar cremas homologadas y dejar Pinterest para otras muchísimas aplicaciones. Elegir el bañador o el destino de las vacaciones navegando entre pins puede ser una buena idea. Para cuidar de la salud, la mejor opción siempre será confiar en la ciencia.