– May 6, 2019, 12:04 (CET)

El papel de la mujer en el cine de terror

Hasta hace unas décadas el papel de la mujer en el cine era el de ser un simple objeto sexualizado hasta que la mejor época del terror llegó a la gran pantalla

Hasta hace unas décadas, la mujer nunca había tenido el papel que merecía en ningún ámbito de la vida y mucho menos en el cine. Hoy en especial trataremos el papel tan importante que ha tenido la mujer en el cine de terror más oscuro y en aquel que mezcla suspense y terror.

El cine de terror ha influido de gran manera tanto en el público general como en los críticos alrededor de todo el mundo pero no todo era tan idílico como lo es ahora. Este género busca, sin ningún tipo de duda, dejar aterrado al espectador haciendo honor a su nombre. De igual forma también tiene una parte muy importante que cumplir y es mezclar ese terror con una buena historia que nos mantenga pegados al asiento.

Las primeras películas se remontan al siglo XIX pero no fue hasta mediados del siglo XX cuando el terror consiguió una mayor fuerza tanto en taquilla como en los premios, abriendo así las puertas a nuevas historias.

No solo hemos visto cine ambientado en oscuras casas encantadas donde los fantasmas, demonios y todo el ambiente infernal son el protagonista, sino que el sadismo y las mentes perturbadas también tienen un buen lugar en este género.

Sus inicios

Mientras que el cine más comercial apartaba en la gran mayoría de los casos a la mujer a un segundo plano, el cine de terror les daba un mayor protagonismo. Quizá la explicación era sencilla: si nos situamos en las primeras películas de terror más conocidas, la fijación de la gran mayoría de los psicópatas era con mujeres. No obstante, posiblemente gracias a este hecho tenemos destacables roles femeninos en los difíciles inicios del terror.

A pesar de este rol protagonista, la mujer era sexualizada de igual forma que en otros géneros y los clichés no podían ser más insípidos: mujer guapa e indefensa acosada por un psicópata o todo lo contrario, mujer que tiene algún problema psicológico y eso la lleva a actuar de una forma abrupta y terrorífica.

El gran vuelco del género

Ha seguido durante toda su historia caminos y variantes muy distintas por lo cual su trayecto se puede distinguir en cuatro etapas diferentes pero continuamente unidas entre sí: finales del siglo XIX, primera y segunda mitad del siglo XX y el siglo XXI.

En el final del siglo XIX se pudieron ver las primeras producciones audiovisuales de este grupo sin llegar a convertirse en largometrajes. Sin ninguna duda la mujer no tuvo un papel protagonista en esta primera etapa. Durante la primera mitad del siglo pasado se llevaron a cabo los primeros largometrajes como tal, en el que la gran mayoría de las veces se sustentaban de la literatura, mitos o leyendas urbanas.

No fue hasta el estreno de La Mujer Pantera, en la segunda mitad del siglo XX, cuando el cine más clásico quedó "olvidado" en un segundo plano para dar paso a historias dónde la importancia de lo que no se ve eran más terroríficas que el resto. Fue en esta etapa cuando las mujeres cogieron carrerilla para regalarnos algunas de las obras maestras con el auge de sus papeles protagonistas.

En esta etapa se llevaron a cabo los títulos más destacados del terror más mezclado con el suspense: La Semilla del Diablo con Mia Farrow, El Exorcista con Linda Blair o la saga de La Noche de Halloween con Jamie Lee Curtis cambiaron la forma de ver el terror. Su avance hasta el siglo XXI nos regaló grandes títulos que definieron el terror, una forma de hacer cine que muchos añoran hoy en día.

Ya en el comienzo de los años 2000, el director español Alejandro Amenábar redirigió el terror con el estreno de Los Otros, con una extraordinaria Nicole Kidman en el papel de una madre desquiciada por sus propios fantasmas. Su avance durante el siglo XXI ha sido algo cambiante pero ha dejado grandes títulos.

Su paso por la alfombra roja

La calidad de las películas de terror es totalmente variable pero hemos podido ver auténticos hitos dentro de este género. Obras de arte que, por supuesto, han sido nominadas y premiadas en la gran mayoría de los casos en grandes premios como son los Oscars.

Es un hecho destacable que una gran mayoría de largometrajes premiados sean protagonizados por mujeres. Demuestran que, sin ninguna duda, el papel que han tenido casi desde el inicio de estas películas, ha marcado al terror igual que aquellas protagonizadas por personajes masculinos.  

Entre estas películas premiadas podemos encontrar títulos como los antes mencionados: Rosemary's Baby - o La Semilla del Diablo -, El Exorcista, Psicosis, Carrie, Alien , la saga de La Noche de Halloween, Son nombres que, guste o no el cine de terror, resultan conocidos para todos.

La mujer en el cine de terror actual

Si bien es cierto que los mejores papeles femeninos en el género estuvieron en la segunda mitad del siglo XX, el papel de la mujer actualmente es muchísimo más fuerte que durante las últimas décadas. Cabe destacar que hoy en día las mujeres ocupan el 53% del tiempo en pantalla y el 47% de los diálogos.

Como hemos comentado anteriormente, muchos fanáticos añoran el terror de las primeras películas pero, al igual que todo, la forma de hacer cine cambia y las ideas deben amoldarse a nuestros tiempos.

Durante los últimos años destacan grandes películas como Nosotros con una Lupita Nyong'o que supera con creces la actuación que le dio el Oscar, Hereditary con una gran Toni Collette que sin duda merecía alguna nominación importante o Un Lugar Tranquilo, con Emily Blunt y su gran talento.

La resolución que podemos sacar es que el papel de la mujer en este género ha ido avanzando conforme la sociedad lo ha ido haciendo y, por suerte, durante su trayecto hemos sido testigos de auténticos hitos del cine.

En nuestra retina han quedado personajes femeninos fuertes, con astucia, ambición, maldad; con todo lo bueno y lo malo que conlleva ser una persona de carne y hueso, con sus respectivos pros y contras. Heroínas y villanas, mujeres buenas y mujeres con personalidad psicopáticas han llenado cada minuto de la pantalla durante las últimas décadas.