Suele decirse que para comprender nuestro presente e investigar sobre el futuro es importante saber cómo fue nuestro pasado. Por eso es tan interesante y necesario reconstruir las piezas del puzle que llevó a la aparición del ser humano como especie.

Pero a la hora de hacerlo a veces surgen problemas, como que dos piezas diferentes compitan por ocupar un mismo lugar. Eso precisamente es lo que le ha ocurrido a dos especies de homínidos fósiles, cuyos restos han rivalizado por convertirse en el ancestro directo más próximo al género Homo. Estas son Australopithecus sediba y Australopithecus afarensis. Aunque tradicionalmente se consideraba a A. afarensis, de la que su máximo representante es la famosa Lucy, como este ancestro directo, el hallazgo de A. sediba condujo a un debate sobre cuál de ellos debería ocupar dicho puesto. Ahora, un estudio estadístico ha dado una respuesta a este dilema, para la cual los defensores de Lucy pueden quedarse tranquilos.

¿Cuál es más antiguo?

Aunque los primeros fósiles de A.sediba fueron hallados en Johannesburgo, en 2008, desde entonces han aparecido cientos de otros fragmentos pertenecientes a esta especie, todos ellos con una antigüedad aproximada de 2 millones de años.

Sin embargo, los restos de Homo más antiguos que se han excavado se corresponden con una mandíbula de una especie aún sin determinar, que data de hace más o menos 2’8 millones de años. Esto colocaría al ancestro en un punto más cercano a la actualidad que el descendiente, algo que resulta extraño; pero que, según algunos científicos, podría ocurrir.

Sería posible que ambos hubiesen coexistido y que un tiempo después de que apareciera el descendiente su ancestro todavía caminara sobre la faz de la Tierra. ¿Pero 800.000 años no son demasiados años?

En busca de una solución a esta cuestión, un equipo de paleontólogos de la Universidad de Chicago ha llevado a cabo un estudio estadístico, publicado hoy en Science Advances, en el que se analizan varias parejas de géneros y sus ancestros. De los 28 casos que encontraron en la literatura científica, solo uno se encontraba en esta situación, en la que el fósil del ancestro es más nuevo que el del descendiente, aunque en esta ocasión solo estaban distanciados por 100.000 años, mucho menos de lo que separa al Homo de A. sediba.

Pero eso no es todo, pues estos científicos también buscaron los puntos en común de ambos Australopithecus con el género Homo y llegaron a la conclusión de que A. afarensis es mucho mejor candidato a ser el ancestro, por varias razones. En primer lugar, los fósiles hallados hasta el momento de esta especie tienen aproximadamente 3 millones de años, por lo que se encontrarían mucho más cerca de la mandíbula de Homo, además de ser más antiguos. Por otro lado, tanto los restos del Homo más antiguo como Lucy y otros tantos fósiles de su especie se hallaron en zonas muy cercanas de Etiopía. Esto supondría coincidencia en el tiempo y el espacio, que apoyaría la posibilidad de que, con mayor probabilidad, sea esta la pieza que se debe colocar antes del Homo en el género de la evolución.