Julian Assange ha sido sentenciado a 50 semanas en prisión en el Reino Unido por haber infringido los términos de su libertad condicional al asilarse en junio de 2012 en la Embajada de Ecuador para evitar ser arrestado a petición de las autoridades suecas por una investigación de una supuesta violación.

Aunque Suecia archivó dicha investigación en mayo de 2017, el fundador de WikiLeaks todavía tenía que saldar su cuenta pendiente con la justicia británica. Tras casi siete años asilado en la Embajada ecuatoriana en Londres, fue detenido por la policía del Reino Unido el pasado 11 de abril después de que Ecuador decidiera retirarle el asilo político.

La juez Deborah Taylor ha indicado en la corte este miércoles, según recoge The Guardian, que su ingreso en la Embajada de Ecuador fue un «intento deliberado de evadir la justicia» ya que se puso fuera del alcance de los investigadores. «Usted explotó su posición privilegiada para burlar la ley y publicitó internacionalmente su desdén por la ley de este país», le dijo la juez a Assange.

Taylor también señaló que pese a haber cooperado inicialmente con la investigación, haber permanecido en la Embajada ecuatoriana fue un intento de demorar y frustrar el proceso en su contra. «Es esencial que nadie esté por encima o fuera del alcance de la ley», concluyó.

Por todos estos factores, el australiano ha recibido la máxima pena por su infracción. Adicionalmente, la juez destacó que un gasto de 16 millones de libras del dinero de los contribuyentes en recursos policiales fuera de la Embajada ecuatoriana durante el período en que estuvo allí.

«Pido disculpas sin reservas a quienes consideran que los he faltado al respeto por la forma en que he seguido mi caso. Esto no es lo que quería o pretendía. Me encontré luchando contra circunstancias aterradoras para las cuales ni yo ni aquellos a quienes pedí consejo pudieron encontrar un remedio», dijo Assange a través de una carta que fue leída en el tribunal por su abogado Mark Summers.

El australiano temía que Suecia lo entregara a Estados Unidos, donde los políticos supuestamente habían hablado de asesinarlo. «Hice lo que pensé en ese momento que era lo mejor y quizás lo único que se podía hacer, lo cual esperaba que pudiera llevar a una resolución legal entre Ecuador y Suecia que me protegiera de lo peor de mis temores», agregó en su carta, concluyendo:

Lamento el rumbo que esto tomó, las dificultades fueron complicadas e impactadas por muchas otras. Mientras que las dificultades que ahora enfrento puede que se hayan convertido mayores, no obstante, es correcto que diga esto ahora.

De hecho, Estados Unidos solicitó su extradición inmediatamente después de que fue detenido en abril. El Departamento de Justicia estadounidense lo acusa de conspiración y piratería informática. De ser declarado culpable, podría enfrentar una pena de prisión de hasta 5 años.

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