– May 12, 2019, 12:30 (CET)

¿Está preparada Europa (y España) para la revolución digital?

El nivel de la Unión Europea en competencias digitales es bastante dispar. Necesarias para moverse con soltura en un mundo cada vez más conectado y tecnológico, las competencias digitales varían mucho entre países, lo que significa que parte de la población europea se va a quedar fuera de los avances y beneficios que implica la revolución digital.

Si estás leyendo esto se entiende que sabes navegar por la web, leer las noticias en internet y, es probable que hayas encontrado este artículo en redes sociales, por lo que a buen seguro te manejas bien en Facebook, Instagram o Twitter. Pero, ¿sabrías editar un vídeo en tu ordenador? ¿Qué tal te manejas con las páginas oficiales de Hacienda o de la Seguridad Social?

Sobra decir que el concepto digital nos acompaña desde hace ya unos cuantos años y que se ha extendido a prácticamente cualquier aspecto de nuestras vidas. La televisión es digital, la información la consumimos por medios digitales, contamos con dispositivos digitales que nos ofrecen conexión a internet permanente, las empresas se han digitalizado, algunas más y otras menos, y los gobiernos han hecho lo propio de maneras distintas según sus responsabilidades y capacidades técnicas.

Y para lidiar con esta realidad digital, necesitamos unos conocimientos, aptitudes y habilidades que nos permitan entender el mundo en el que nos movemos y cómo vivir en él. Pues bien. Ese conocimiento se ha venido a llamar competencias digitales, e-skills en inglés, y al igual que ocurría en Europa con la alfabetización hace varias décadas, las competencias digitales no son iguales en toda la población. Esto implica que no todo ciudadano europeo tiene la capacidad de acceder a internet o de realizar determinadas tareas que le ayudarán en su vida personal o profesional.

La Europa digital

Entre las muchas tareas que realiza la Unión Europea se encuentran las estadísticas e índices que permiten conocer al europeo medio y así averiguar sus necesidades. Un ejemplo es el DESI, acrónimo de Digital Economy and Society Index o Índice de Sociedad y Economía Digital en español. Entre otras materias, este índice nos habla del “rendimiento digital de Europa” y hace un seguimiento “de los progresos de los estados miembros de la Unión Europea en competencias digitales”.

De este índice podemos extraer datos que no nos sorprenderán demasiado, como que más del 70% de europeos se informa online, casi el 70% compra por internet, un 65% accede a redes sociales y más del 60% realiza gestiones bancarias. En definitiva, estas tareas son ya algo a lo que estamos acostumbrados.

Pero no todos los países europeos tienen el mismo nivel de introducción de servicios digitales. El ejemplo más claro son las gestiones bancarias online. Con datos de 2017, mientras que Finlandia, Holanda, Dinamarca o Suecia alcanzaban el 90% de uso, otros como España (55%), Italia (45%) o Portugal (42%) tiene todavía mucho camino por recorrer.

Más datos relevantes. En 2017, el 81% de europeos se conectaban a internet, al menos, una vez por semana, y el 72% lo hacía a diario. Pero, obviamente, esa cifra no es homogénea si dividimos a la población. Por ejemplo, los usuarios menos activos en internet son la población de mayor edad y personas con bajos recursos o bajo nivel educativo. Es decir, que la exclusión digital es un hecho que se produce bien por edad o bien por la dificultad de acceder a la tecnología, por competencias digitales o por la barrera económica.

Curiosamente, no saber cómo funciona (43%) o su alto coste (32%) ocupan la segunda y tercera plaza en los motivos para no tener internet en casa. La primera es, simple y llanamente, “falta de interés” o “no lo necesito” para el día a día. Esas respuestas corresponden a más del 45% de europeos que no tienen internet en su hogar.

Las cifras de competencia digital también son llamativas. En 2017, la Europa de los 28 contaba con una población del 17% que no usaba internet porque desconocía como hacerlo. Respecto a tener competencias digitales básicas, la cifra sube hasta el 70%. Esto significa que ese porcentaje de población europea es capaz de informarse, comunicarse, crear y publicar contenido y resolver problemas por medios digitales.

Por países, mientras que Bulgaria o Rumanía contaban con una población del 29% con competencias básicas, Luxemburgo u Holanda alcanzaban el 85% y 79% respectivamente. España, para bien o para mal, se mantiene en la media europea.

Habrá quien no encuentre necesario acceder a internet para ver las fotos de las vacaciones del vecino en Instagram o para ver vídeos de gatos en YouTube, pero las competencias digitales cubren también algo tan importante como tener un empleo. En 2017, el 10% de población activa no tenía competencia digital alguna, y hasta el 35% no alcanzaban el nivel básico, nivel requerido en muchos empleos como opción mínima para descartar candidatos.

Esto contrasta con otras cifras. Entre 2015 y 2016, en la Unión Europea, los especialistas en tecnologías de la información y la comunicación (las llamadas TIC en español) pasaron a cubrir de 500.000 a 8’2 millones de puestos de trabajo.

Encontrarás más información sobre el índice DESI así como acceso a los datos recopilados en su página oficial.

La España digital

¿Y si ponemos la lupa en España? ¿Qué nos encontraremos? Echando un vistazo al primer EGM de 2019 que realiza la AIMC, surgen números curiosos como que casi un 11% de españoles “utiliza asistentes virtuales de voz” o que “los altavoces inteligentes están presentes en más de 480.000 hogares”.

Más datos de AIMC. El 82,8% de españoles accedieron a internet en el último mes (primeros tres meses de 2019) y el 78’5% se conectaron, al menos, el día anterior. Por edad, los españoles entre 25 y 54 años engloban la mayoría de usuarios de internet, y si bien la población de más de 55 años cada vez es mayor, siguen por debajo de la media.

Por lo demás, el dispositivo estrella para acceder a internet en España es el smartphone. Hasta el 95’6% de encuestados se conectaron por este medio. El ordenador portátil es el segundo (50’7%), y como curiosidad, tablets y televisores inteligentes se emplean para acceder a internet por el 30% de usuarios cada uno. Esto encaja con los datos de lugar de acceso en el último mes: casa (99’4%) y calle o medio de transporte (64,8%) son los principales. Hace doce años, en cambio, el principal lugar de acceso era el trabajo.

¿Y qué páginas visitan los españoles en la web? Los ganadores son YouTube y Facebook de manera aplastante. A cierta distancia, las demás páginas corresponden a medios de comunicación como diarios, televisiones o emisoras de radio.

En el último informe de Telefónica sobre Sociedad Digital en España, la edición que analiza 2018, se habla de las infraestructuras, un pilar importante para fomentar el uso de internet y que, en consecuencia, mejorará las competencias digitales a medio y largo plazo.

Por un lado se habla del 5G, tecnología de la que se ha hablado largo y tendido en las últimas ediciones del Mobile World Congress y que promete conectar dispositivos a altas velocidades facilitando el intercambio de datos. El hecho de que la gran mayoría de españoles que acceden a internet lo hagan a través del teléfono móvil implica que el acceso móvil tiene mucha importancia y afectará notablemente a actuales y futuros internautas. En España, por ejemplo, hay 53,4 millones de líneas móviles activas (datos de septiembre de 2018). Y de ellas, el tráfico de datos móviles sólo de vídeo supone el 60% del consumo total, consumo que requiere conexiones rápidas.

La otra infraestructura estrella es la fibra óptica, que ha permitido que tanto empresas como particulares se beneficien de conexiones de alta velocidad, lo que se traduce en acceso a servicios como vídeo bajo demanda, videollamadas o juego online. El informe de Telefónica habla de una cobertura del 71% en fibra óptica hasta el hogar, lo que contrasta con la cifra del 9% en 2012. Precisamente a finales de 2017 se produjo el cambio de tendencia que colocaba la fibra óptica encima de las líneas DSL que habían dominado el mercado durante años.

Repasando el informe queda claro el interés de la empresa en las nuevas tecnologías y en conceptos como el blockchain o la inteligencia artificial. También se habla de los primeros experimentos con 5G, ciudades inteligentes y hogares interconectados, sectores que todavía tienen que despegar en España y que son prácticamente residuales. Por su parte, la buena acogida de nuevos gadgets como los altavoces inteligentes son un ejemplo de la curiosidad e interés por la tecnología del español medio. Otra cosa es el desaprovechamiento de la formación tecnológica, y es que como decía el índice DESI de la Unión Europea, en España se necesitan más de 15.000 expertos en nuevas tecnologías.