Las paredes interiores de cada saco están recubiertas con glándulas sebáceas y apocrinas, y el saco anal segrega una sustancia aceitosa de olor fétido. Estas secreciones aromáticas desempeñan un papel crítico en la comunicación animal.

Idetificando compuestos y bacterias

En los gatos domésticos (Felis catus), las secreciones del saco anal se utilizan para marcar el territorio, y dichas secreciones pueden tener información sobre el sexo, el estado reproductivo y el reconocimiento de los individuos.

Una reciente investigación encontró que los gatos no producen la totalidad de esos químicos por sí mismos, sino que “subcontratan” parte de la producción a una comunidad de microbios que viven en esas glándulas.

Para el estudio, los investigadores analizaron las secreciones de un gato anónimo de Bengala, al cual se le extrajo líquido de sus glándulas anales y se examinó en el laboratorio.

Gracias a estos análisis, los investigadores identificaron los compuestos químicos y las bacterias presentes en las secreciones, y cultivaron algunas de las bacterias para identificar los compuestos que estos microbios habían producido.

El investigador David A. Coil, académico en el Centro de Genómica de la Universidad de California en Davis y autor principal del estudio, comentó:

“Con este trabajo estamos probando la hipótesis de que los gatos mantienen estas glándulas, al menos en parte, como incubadoras de bacterias que les permites producir olores que son importantes para su señalización”.

Las pruebas mostraron que la secreción del saco anal contenía 127 compuestos y las bacterias en el cultivo produjeron 67, de los cuales 52 se identificaron en la secreción del saco anal.

Relación simbiótica

Los investigadores explican que estos resultados muestran que los microbios están produciendo los compuestos volátiles utilizados en la comunicación del gato.

Se trata de una relación que resulta provechosa para ambas partes: el huésped felino puede externalizar la síntesis bioquímica compleja al ofrecer a los microbios un hogar cálido, húmedo y rico en nutrientes.

Aunque es la primera vez que se observa esta relación simbiótica en los gatos, no es tan sorprendente; otros mamíferos también albergan microbios que pueden producir los químicos volátiles utilizados en la comunicación.

Habiendo demostrado esta relación entre los felinos y su microbioma, los investigadores pueden comenzar estudios más amplios para comprender mejor cómo interactúan los microbios con sus anfitriones.

Este artículo fue publicado originalmente en Tekcrispy