– May 26, 2019, 12:30 (CET)

Dispositivos anti-atragantamiento: mucho «periodismo» servil y ningún ensayo clínico

Los dispositivos anti-atragantamiento han aparecido en multitud de medios de comunicación como una medida efectiva contra la asfixia. Sin embargo, la realidad es que no existen ensayos clínicos que los respalden. Además, las guías médicas de primeros auxilios y las sociedades médicas de emergencias tampoco recomiendan estos dispositivos.

Desde hace unos meses, se están promocionando con fuerza dispositivos anti-atragantamiento como Dechoker o LifeVac a través de múltiples medios de comunicación. Periódicos como 20 Minutos, canales de televisión como La 1 de TVE, la Sexta, TeleMadrid, TeleCinco y Antena 3 o emisoras de radio como Onda Cero hablan sobre los beneficios de estos dispositivos de succión similares a desatascadores sin ninguna información crítica detrás.

En el ámbito político, el partido Ciudadanos intentó implantar, sin éxito y a través de una proposición no de ley, dispositivos contra el atragantamiento en todos los colegios públicos de la Comunidad de Madrid. No obstante, la Comunidad de Madrid sí anunció hace unas semanas que iba a dotar con estos aparatos anti-atragantamiento a todos los centros sociales con comedor de la Agencia Madrileña de Atención Social, lo que supone residencias, centros de mayores, centros de menores y centros de personas con discapacidad.

Dechoker en los medios

Un dispositivo con historia

Los comienzos de la expansión de los dispositivos anti-atragantamiento en España se remotan a junio de 2018, cuando se lanzó el Plan Nacional Anti-Atragantamiento (PLANTRA) para concienciar a la población sobre esta causa de muerte accidental. Por su nombre, podría parecer una campaña creada por el Gobierno para actuar contra las muertes originadas por el atragantamiento. En realidad, se trata de una iniciativa privada para promocionar la venta del dispositivo Dechoker. La práctica totalidad de los promotores poseen evidentes intereses económicos en la materia, pues son distribuidores de este dispositivo. Sin embargo, este "Plan Nacional" ha convencido a multitud de medios de comunicación para publicitar dichos aparatos de forma totalmente acrítica. Tanto es así, que Onda Cero llegaba a despreciar la maniobra de Heimlich, para respaldar a continuación a Dechoker:

"El pasado año murieron casi 2000 personas en nuestro país por atragantamiento, cifra que supone una muerte casa 4 horas y media. Más de 5 muertes diarias. En la actualidad se recurren a las palmadas en la espalda o a la maniobra de Heimlich, empeorando en muchos casos la situación. El Plan Nacional de Atragantamiento (PLANTRA) apuesta por el proyecto Dechoker, un dispositivo médico anti-atragantamiento de primeros auxilios [...]".

La llamativa presencia de los dispositivos anti-atragantamiento en los medios de comunicación contrasta con su ausencia en las revistas y guías médicas. No existen, hoy en día, ensayos clínicos que demuestren la eficacia de estos aparatos ni que informen sobre sus posibles efectos adversos. Además, no existe ninguna entidad médica oficial (ya sea asociación, comisión, organismo...) que respalde la implantación de estos dispositivos en lugares públicos. Por mucho que se promocionen, alegando que salvan vidas y que son seguros y efectivos, no existen evidencias científicas que los respalden. De hecho, ninguna guía médica de actuación ante atragantamientos incluye estos dispositivos. Ante una situación de vida o muerte, no se recomienda renunciar a una maniobra de eficacia probada como la maniobra de Heimlich o los golpes en la espalda por otra sin ningún respaldo clínico detrás.

Dechoker afirma estar registrado por la FDA (la agencia gubernamental de Estados Unidos responsable de la regulación de alimentos, medicamentos y dispositivos médicos) y la CE (la Comisión Europea). Se trata de una afirmación cierta con un detalle importante a tener en cuenta. El dispositivo Dechoker está aprobado como dispositivo médico de clase I. En esta categoría se incluyen los dispositivos que presentan un grado muy bajo de riesgo ya que no entran en contacto con el paciente o sólo entran en contacto con la piel intacta o por un orificio corporal como la nariz o la boca, de forma pasajera. Como ejemplos de dispositivos de clase I tenemos a los depresores linguales, los guantes para exámenes médicos y las vendas elásticas.

Todos los dispositivos médicos que entran dentro de la clase I necesitan demostrar seguridad, pero no eficacia. Es decir, que no necesitan ensayos clínicos que demuestren su utilidad terapéutica para la comercialización. Así que el marcado CE o estar registrado por la FDA no es ningún respaldo a la supuesta eficacia de dispositivos anti-atragantamiento como Dechoker. De hecho, cuando se preguntó a la FDA sobre los dispositivos anti-atragantamiento, ésta respondió lo siguiente: "La FDA no ha aprobado o permitido dispositivos médicos que, específicamente, abran las vías respiratorias o que faciliten la respiración en situaciones de primeros auxilios o una emergencia de asfixia".

Al preguntar al médico de Dechoker, Randy Snook, sobre los estudios que respaldan dicho dispositivo, explica que se han realizado estudios en animales y cadáveres humanos, simulaciones en ordenador y exámenes de la presión diferencial entre fuera y dentro de la cavidad oral en humanos. Sin embargo, no existe en estos momentos ninguna publicación en revistas médicas con resultados clínicos.

El director general de Dechoker, José Manuel Canis, aporta casos anecdóticos de personas atragantadas en residencias con las que se usó el dispositivo anti-atragantamiento y que, según los documentos, pudieron salvarse. Sin embargo, los casos individuales no permiten conocer la eficacia real del dispositivo, pues existe el sesgo del superviviente porque se desconocen u omiten los casos de personas que usaron dicho dispositivo y murieron. Además, tampoco existe estudio comparativo alguno con otras maniobras de eficacia demostrada.

Dechoker afirma en su página web que "la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES) considera el dispositivo anti-atragantamiento Dechoker de interés para las emergencias médicas". Al contactar directamente con esta Sociedad, aclaran lo siguiente: "SEMES recibió hace dos años petición de aval de este dispositivo, el cual no se ha realizado, pero se les contestó que nos parecía interesante a falta de estudios que lo avalaran y que a día de hoy no hemos vuelto a tener noticias".

Por otro lado, el Consejo Español de Resucitación Cardiopulmonar (CERCP) realizó un comunicado en el que aclaraba lo siguiente: "Tras analizar la escasa bibliografía médica disponible en la actualidad, acerca de la indicación y seguridad de uso de estos dispositivos en los atragantamientos y teniendo en cuenta las altas presiones de succión que se han detectado, que podrían ser dañinas para el paciente, especialmente para el niño, el CERCP recomienda seguir actuando ante los atragantamientos tal y como indican las recomendaciones internacionales mediante la tos, golpes en la espalda y compresiones abdominales. Es necesario disponer en el futuro de más estudios para poder concluir que el uso de estos dispositivos es eficaz y seguro para los pacientes y que sea incorporado a las guías internacionales como un método para utilizar en los atragantamientos".

Investigaciones a nivel internacional

Mientras tanto, en Estados Unidos la empresa Dechoker ha sido acusada e investigada por fraude en su esquema de inversión por diferentes causas: no poseía licencia para trabajar o vender bonos en el Estado de Carolina y consiguió ilegalmente más de 2 millones de dólares de 80 inversores. Además, se realizaron multitud de afirmaciones falsas por parte de su CEO Alan Carver tales como "Creemos que Dechoker está libre de riesgos al 99 %, que es algo que otra terapia no puede afirmar" o que el "rey" de Turquía tenía uno de estos dispositivos en su palacio y en su avión privado.

En Reino Unido, la situación es muy diferente con respecto a España. Las autoridades del país anglosajón han advertido que estos dispositivos anti-atragantamiento no pueden ser comercializados para usarse en escuelas o cualquier otro lugar público por su preocupación con respecto a la falta de estudios que lo evalúen. De hecho, el Consejo de Reanimación Británica aconsejó a la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos para el Cuidado de la Salud de Reino Unido que estos dispositivos solo deberían usarse por personal sanitario cualificado o en situaciones en los que no puedan actuar los servicios de emergencias y solo si otras medidas de reanimación han fallado. Esta Agencia solicitó en 2017 tanto a LifeVac como a Dechoker que cesaran la comercialización de sus dispositivos en "niños, escuelas y otros lugares públicos como restaurantes y centros comerciales". La Agencia advertía que "Una de nuestras principales preocupaciones ha sido la falta de datos suficientes para demostrar su uso efectivo para este dispositivo".

En España, sin embargo, la falta de estudios clínicos no ha sido un obstáculo para su implantación en lugares públicos ni para una publicidad servil por parte de los medios de comunicación que no han indagado sobre respaldo científico ni tampoco han preguntado a las sociedades médicas de emergencias dentro o fuera de nuestras fronteras.