La garrapata de cuernos largos (Haemaphysalis longicornis) es nativa de las áreas templadas del este y centro de Asia, incluyendo China, Corea y Japón, así como ciertas islas del Pacífico como Australia, Nueva Zelanda, Fiyi y Hawái. En agosto de 2018, el Departamento de Salud de la ciudad de Nueva York anunció el descubrimiento del primer ejemplar de la especie en en el distrito de Staten Island, aunque un año antes ya se habían encontrado algunos individuos en otras zonas de la costa este.

Un nuevo estudio, publicado en la revista Emerging Infectious Diseases, revela ahora que la población de este arácnido, considerado como una plaga invasora potencialmente peligrosa, es mayor de lo que se pensaba en Staten Island. La razón es que, a diferencia de otras especies locales, esta garrapata, que se encuentra normalmente en la hierba donde pastan los ciervos, es capaz de autoclonarse en grandes cantidades.

“La preocupación con esta garrapata es que podría transmitir patógenos humanos y hacer enfermar a las personas”, explica la investigadora Maria Diuk-Wasser, profesora asociada del departamento de Ecología, Evolución y Biología Ambiental de la Universidad de Columbia (EE UU).

Los científicos estadounidenses realizaron el censo local más exhaustivo hasta la fecha sobre esta especie y encontraron en 2017 la garrapata en siete de los 13 parques analizados. En 2018, el parásito estaba presente en 16 de los 32 parques estudiados. En uno de ellos la densidad de garrapatas por cada mil metros cuadrados aumentó un 1.698 % entre 2017 y 2018, ya que el número de ejemplares recogidos pasó de 85 a 1.529.

Una garrapata que se replica a sí misma

Cuando se avistó el primer individuo de esta especie en Nueva York, los expertos dieron la voz de alarma para intentar detener la propagación de la garrapata, cuya principal característica es su capacidad de replicarse rápidamente. Bajo ciertas condiciones ambientales, la hembra puede clonarse a sí misma a través de la reproducción asexual. Pero también tiene la capacidad de reproducirse sexualmente, poniendo entre 1.000 y 2.000 huevos a la vez.

“El hecho de que las poblaciones de esta garrapata sean tan numerosas en el sur de Staten Island hará que el control de esta especie sea extremadamente difícil”, dice Meredith VanAcker, miembro del laboratorio de Diuk-Wasser que recopiló los datos como parte de su tesis doctoral. “Como las hembras no necesitan encontrar parejas masculinas para reproducirse, es más fácil que la población se propague”, añade.

Sin embargo, la amenaza que representan para la salud humana es aún desconocida. En Asia, ha habido informes de garrapatas que transmiten un virus que puede causar una serie de enfermedades, como la fiebre hemorrágica y la erliquiosis, una patología bacteriana que puede causar síntomas gripales y provocar complicaciones graves si no se tratan.

Este artículo fue publicado originalmente en Agencia Sinc