El tema del espacio se está convirtiendo en un asunto central. Desde la llegada de SpaceX de la mano de Elon Musk, y Blue Origin, propiedad de Jeff Bezos, al mundo de la investigación espacial, se ha abierto la puerta a nuevas compañías que buscan entrar también en la carrera por la conquista del cosmos.

No es una novedad, sin embargo, que pequeñas empresas operen para este sector. La diferencia, sin embargo, es que nunca antes habían tenido una perspectiva tan comercial. Ni el espacio es solo cosa de la NASA, ni las pequeñas empresas del sector pueden operar solo como proveedores para grandes industrias. Lo que se ha llamado "democratización del espacio" implica, también, la entrada de nuevos y pequeños competidores. De cara al 4YFN, evento de emprendedores celebrado bajo el Mobile World Congress de Barcelona, el sector espacial también ha querido estar presente.

Zero 2 Infinity es una de esas empresas privadas que ha querido conquistar el mundo del espacio, o al menos está trabajando por ello. La startup catalana comenzó con una idea en la cabeza: iniciar los viajes espaciales comerciales. No tanto así como el sueño de Musk, de llevar al hombre a Marte. En caso de la startup quiere abordar algo bastante más cercano a la tierra: subir cápsulas presurizadas a unos 40km por encima del nivel del mar, ya en la estratosfera de la Tierra. De esta manera, los "turistas espaciales" serán capaces de sentir ingravidez, ver la curvatura de la Tierra y ver de cerca la negrura del espacio. Era un objetivo demasiado ambicioso para el momento en el que la compañía comenzaba a operar.

Se presentaban varias dudas. La primera de ellas hace referencia a la cuestión de la investigación: crear una cápsula no es un asunto sencillo; requiere, además, de sistemas de soporte vital y seguridad para los turistas. Por otro lado, se añade la cuestión de la financiación: ¿cómo encontrar inversores con un modelo de negocio que, de momento, no existe? Por último, la cuestión de la legislación. Enviar personas no preparadas a la estratosfera requiere de permisos y estudio de normativas. No iba a ser una tarea fácil.

En el caso de Zero 2 Infinty, la parte de la legislación va lenta per segura. Desde la compañía aseguran que, muy probablemente, en 2020 ya se podrá ver un turista espacial viajando con esta startup made in Spain. La única en Europa explican. La parte de la investigación también se está cerrando. Por un lado, ya cuentan con un traje de soporte vital viable y, además, los elementos de la cápsula ya están en proceso; explican que, a diferencia de un cohete tradicional, las cápsulas deben tener una subida lenta y una caída aún más lenta y controlada. Insisten en que "esto debe ser un viaje agradable para los pasajeros". Por la parte de la financiación, también tienen controlada la cuestión. La startup cuenta con una ronda de financiación de 1,6 millones de euros y, explican, ya han vendido un gran número de pasajes para los viajes del futuro. Izan Peris, fundador de la compañía, no quiere hablar sobre el precio del billete, pero asegura que "comparado con la otra compañía rusa que ofrece este servicio por más de un millón de dólares, es accesible para cualquiera".

Globos para sobrevivir

Parte de la investigación y la financiación viene de un pivotaje en su modelo de negocio. Pronto se dieron cuenta de que, si quería sobrevivir, tenían que encontrar algún sistema para poder "ir tirando". La clave estaba en los globos lanzados a la estratosfera; creaba investigación para luego lanzar personas, mientras les generaba una vía de ingresos estable.

De esta manera, Zero 2 Infinity trabaja ahora lanzando globos a la estratosfera. Tanto para investigación pública para la ESA o privada con Airbus, como para campañas publicitarias alternativas, el trabajo de la startup se centra ahora en lanzar todo lo que el cliente necesite entre un tiempo medio de 2 a 24 horas aproximadamente. Una vez alcanzada la altura y el tiempo deseado, el sistema descenderá lentamente hasta la tierra, donde será recogido por el equipo. De momento, han cooperado con el lanzamiento de instrumentos, satélites u objetos capaces de orbitar.