El pasado domingo, a las 7 de la tarde, los vecinos de la pequeña localidad granadina de Cogollos de Guadix pudieron ver cómo tres bolas luminosas surcaban el cielo sobre sus cabezas hasta desaparecer, llegando una incluso a romper el tejado de una casa abandonada.

Este podría ser perfectamente el inicio de una película de ciencia ficción, pero no se trataba de una lluvia de meteoritos, ni de la nave espacial de un Superman recién nacido. En realidad no está muy claro de qué se trata, aunque por el momento los expertos apuntan a un fenómeno conocido como rayo en bola o rayo globular. Para saberlo con exactitud será necesario abrir el techo de la vivienda sobre la que tuvo lugar el impacto. Si no hay ningún resto de roca, no sería posible que se trate de un meteoro, por lo que la teoría existente cobraría más fuerza todavía.

No es un pájaro, no es un avión…

Según los expertos con los que ha contactado hasta ahora el Ayuntamiento de la localidad, los meteoritos son fenómenos que se avistan desde varios kilómetros de distancia, por lo que lo lógico habría sido que los servicios de emergencia se hubiesen visto saturados por las llamadas de habitantes de los municipios cercanos. Sin embargo, solo un puñado de vecinos, todos ellos de Cogollos, aseguraron haber visto las luces. Tampoco se vio nada en los observatorios astronómicos cercanos. Además, según ha explicado a ABC el miembro de la Red Española de Investigación sobre Bólidos y Meteoros José María Madiedo, el impacto con la atmósfera de un meteorito produce un temblor de tierra y un estruendo que no tuvieron lugar en la noche del domingo.

Por todo esto, de momento los expertos creen que se trata de un fenómeno eléctrico, concretamente uno conocido como rayo en bola. Estos son globos esféricos luminosos que aparecen asociados a algunas tormentas y caen depositando toda su energía. Por lo general no generan daños, pero si en su caída tocan algún objeto pueden darse roturas como la del techo de la casa abandonada en el pueblo granadino.

Suelen moverse en el cielo a distintas velocidades, unos más lentos que otros, hasta que finalmente se disuelven y desaparecen. En ciertas ocasiones incluso parece que se mantienen en estado estacionario durante unos segundos. En cuanto al sonido, pueden producir un pequeño silbido o no generar ningún tipo de ruido, como las luces del pasado domingo.

Todo cuadra, pero será necesario analizar la zona en la que cayó para saber con más seguridad de qué se trató exactamente. Mientras tanto, hasta que no se sepa con certeza, los pocos testigos del fenómeno pueden presumir de haber visto un objeto volador no identificado. Pero sin olvidar que eso no significa que hayan avistado una nave espacial.