– Feb 13, 2019, 18:43 (CET)

Jugamos la beta de ‘The Division 2’: un mundo abierto más vivo que nunca

The Division 2 está lejos de ser una revolución para la franquicia que debutó en 2016. Sin embargo, agrega pequeños cambios para mejorar una fórmula que ya tuvo éxito en la primera entrega.

The Division 2 es, sin duda, el título más importante de Ubisoft en el presente año. Junto al estudio Massive Entertainment la distribuidora francesa logró consolidar una franquicia completamente en 2016, la cual brilló por las posibilidades de su mundo abierto, la entretenida historia y un endgame que generó horas y horas de diversión con cada expansión que se lanzó. Era normal que el público mantuviera las expectativas tan altas con la segunda entrega, y si bien ofrece algunas novedades muy interesantes con un mundo que se percibe más vivo, parece que sus responsables no han querido arriesgarse en cambiar una fórmula que ya ofreció buenos resultados. Al menos esa es la sensación que nos dejó la beta privada.

La fase de pruebas incluyó un par de misiones principales y algunas secundarias. Nuevamente nos encontramos en una ciudad devastada por la Fiebre del Dólar, el arma biológica que llevó al mundo a vivir un auténtico Apocalipsis. Washington D.C. es el escenario elegido para confrontar a todo tipo de facciones, las cuales han aprovechado la catástrofe para tomar el control de la sociedad y sus escasos recursos. Nuestra misión, al igual que el primer juego, es evitar que los enemigos tomen posesión de un territorio que ha perdido cualquier tipo de liderazgo.

Apenas empezar se nota que los villanos generan más peligro y están dispuestos a dejarnos fuera de la contienda rápidamente. Algunos rodearán el terreno hasta aparecer por los costados, mientras que otros correrán a nuestra posición para enfrentarnos cuerpo a cuerpo. Esto genera la necesidad de movernos rápidamente entre coberturas para salvaguardarnos. En The Division 2 contamos con armadura y salud, pero regenerar la primera requiere de consumibles que pueden llegar a escasear. Por ello la importancia de protegernos y no arriesgar demasiado en un tiroteo.

Tras completar el primer objetivo de abrirnos paso entre los rivales, enfrente espera la impresionante Casa Blanca, misma que se ha convertido en el cuartel principal de The Division en la capital estadounidense. Al entrar se puede apreciar la herencia intacta del título original. El lugar está dividido en múltiples secciones, cada una con un propósito distinto. La beta tiene disponible una donde el jugador puede elegir sus habilidades y ventajas.

Las habilidades son complementos que podemos añadir a nuestro arsenal, como torretas o drones que se encargan de hacer más daño al enemigo. Lo más interesante es las posibilidad de seleccionar entre algunas variantes que cambian notablemente su comportamiento. Por ejemplo, las granadas pueden llegar hasta la ubicación de los rivales y explotar en el suelo, pero también es posible elegir su efecto alternativo y originar que el objeto se eleve para desprender explosivos desde las alturas. Se espera que la versión final incluya varios efectos finales para cada habilidad.

Por su parte, las ventajas son los perks de The Division 2, aquellas que mejoran nuestro rendimiento durante el combate. Una de las primeras opciones disponibles ofrece la posibilidad de llevar dos armas principales y una secundaria, ideal para afrontar situaciones en que los adversarios aparecen a largas y cortas distancias. Llevar un fusil automático y un rifle de francotirador puede ser clave para tener éxito en una misión. ¿Cómo se desbloquearán? Para eso tenemos las piezas de tecnología SHD, mismas que se encuentran repartidas por el mapa o que sueltan los oponentes al morir.

Una vez elegidos los complementos mencionados, lo siguiente es salir al mundo abierto y superar los retos que se presentan. Atrás quedó Nueva York y sus avenidas congeladas; Washington D.C. nos muestra un panorama totalmente diferente debido al calor del verano. Lo que se puede apreciar inmediatamente es que hay más enemigos y actividades entre las calles, por lo que la exploración siempre tendrá sus complicaciones. Una de las novedades son los territorios controlados por las facciones rivales, las cuales se pueden recuperar tras una lucha intensa contra algunas oleadas de hostiles. Si en determinado momento nos vemos superados, está la opción de llamar refuerzos para que colaboren en la tarea.

La fórmula de libertad sigue estando presente, sin embargo, se mantienen las zonas con nivel recomendado. Es un suicido entrar en calles donde los oponentes son más poderosos que nosotros, por ello el sistema de progresión está diseñado para que la aventura transcurra en orden y con los desafíos adecuados. En este punto surgen los asentamientos, lugares donde nuestros aliados han establecido un centro de operaciones. Aquí es posible conseguir nuevas misiones y donar recursos para acceder a nuevas secciones del recinto, mismas que permitirán realizar diversas actividades como la fabricación de armas. Incluso es posible reclutar personal para llevarlo a la base principal —la Casa Blanca—.

Las pocas misiones disponibles nos generaron una sensación de repetición y poco avance respecto a la primera entrega. Parece que la narrativa seguirá el mismo rumbo y no surgirán muchas sorpresas. Lo anterior no significa que no sean divertidas, pues el combate ha mejorado su intensidad y los jefes finales representan un verdadero reto cuando jugamos en solitario. Está claro que Massive Entertainment apostará por el endgame; la campaña es sólo un entrenamiento que nos prepara para las Zonas Oscuras, las incursiones cooperativas y las partidas competitivas.

Cuando el jugador alcanza el nivel 30, The División 2 nos ofrece seleccionar una de las tres especializaciones disponibles: Sobreviviente, experto en demoliciones y francotirador. Cada una contará con características y habilidades únicas que afectarán nuestro comportamiento en el campo de batalla. Por si fuera poco, aparecerá una nueva facción de mayor poder que tomará control de la capital norteamericana. Esto genera que las misiones de la campaña vuelvan a estar disponibles, pero ahora su nivel de dificultad aumenta considerablemente.

La rejugabilidad está asegurada en el juego de Ubisoft; han prometido que las expansiones del primer año serán gratuitas para todos. Habrá que dedicar horas para conseguir mejores armas y accesorios, tal y como sucede en cualquier otra propuesta donde el 'loot' es parte de la mecánica principal. Además, existirán tres zonas oscuras para quien deseé enfrentar una amenaza superior con mejores recompensas. Por su parte, el apartado técnico se mantiene prácticamente idéntico. El motor gráfico Snowdrop aprovecha las capacidades técnicas de consolas y ordenadores, pero ya no es el nivel visual que impactó a muchos en 2016.

Todo indica que la versión final de The División 2 no será una renovación total, sino una experiencia que, con la implementación de pequeños cambios, intentará mejorar los componentes que surgieron en el inicio de la saga. Lo podremos comprobar el próximo 15 de marzo, día en que el videojuego aterrizará en las plataformas PlayStation 4, Xbox One y PC.