‘El infiltrado del KKKlan’, de Spike Lee, cuando la realidad supera a la ficción

'El infiltrado del KKKlan', el reciente trabajo de Spike Lee, conquistó el Gran Premio del Jurado en Cannes y ahora compite en varias categorías en los Premios Óscar. Se trata de una sorprendente cinta con una temática al rojo vivo, incluso a cuatro décadas de la época en la que se desarrolla.

Por – Feb 22, 2019 - 4:02 (CET)

"Un afroamericano infiltrado en el Ku Kux Klan", esa fue la frase que capturó la atención de Spike Lee cuando le presentaron la idea para confeccionar la película que al día de hoy le ha valido numerosas nominaciones —entre ellas seis a los Premios Óscar— y reconocimientos, como el Gran Premio del Jurado en el pasado Festival de Cannes. Más sorprendente aún es que se trata de un evento de la vida real, pues Ron Stallworth, el personaje eje de El Infiltrado del KKKlan, efectivamente realizó tal proeza en los años setenta y la dejó asentada en su libro Black Klansman.

Fue el mismo Jordan Peele —director de Get Out— quien introdujo a Lee aquella historia que más tarde se convertiría en una película magnífica. Y es que Lee no solo nos sorprende con la historia en sí, sino con los recursos que utiliza para contarla. El también director de Haz lo correcto (1989) y Chi-Raq (2015) hace uso del humor negro y la sátira para poner de manifiesto los enfrentamientos raciales que se vivieron —y se viven— en los Estados Unidos. De hecho, logra trazar una línea directa entre el panorama de los años setenta y lo que sucede en la actualidad en dicho país, pero es el público el que se queda con suficiente material para encontrar las causas y consecuencias de una situación tan convulsa y con tantas aristas.

La historia de El Infiltrado del KKKlan comienza cuando Ron Stallworth se presenta como candidato para ser policía en Colorado Springs. Bajo presión mediática y social el cuerpo de policía se ve obligado a integrar a sus filas personas afroamericanas y es por esto que Ron entra con relativa facilidad, aunque no con poco humor involuntario de parte del jefe de policía y del alcalde. Como su puesto tenía poco valor para su compañeros es confinado al archivo y actividades burocráticas, sin embargo, el listísimo Stallworth —interpretado de forma magnífica por John David Washington— logra convertirse en parte del servicio de inteligencia, primero como infiltrado en las reuniones de movimientos de la comunidad negra y más tarde como miembro del Ku Kux Klan.

Por supuesto que para ser parte de esa organización, nacida poco después de la Guerra de Secesión y que promueve la supremacía blanca, Stallworth tenía que aliarse con alguno de sus compañeros. Es aquí donde entra en juego Flip Zimmerman, interpretado por un genial Adam Driver. Ambos, Ron y Flip, el primero por teléfono y el segundo en las juntas presenciales, se infiltran hasta la médula en la agrupación, pues se ponen en contacto con el mismísimo David Duke (Topher Grace), el conocido "Gran Mago" de la agrupación en esos años y permanente activista del movimiento hasta la actualidad.

En la célula principal con la que tienen contacto Ron y Flip existen miembros aún más radicales que quieren perpetrar ataques con armas y bombas contra los miembros de una agrupación negra que lucha por los derechos civiles. Esta escalada de violencia se puede observar tanto en el KKK como en los grupos contrarios; y es que Lee de muchas formas propone que el mayor daño a una sociedad la provoca el separatismo fundamentalista y, en resumidas cuentas, la supremacía en cualquiera de sus manifestaciones.

Mucho de lo que vemos en Infiltrado en el KKKlan, y a pesar de que han transcurrido varias décadas de la época que retrata, sigue ocurriendo y persiste. Así nos lo muestra el epílogo de la cinta: imágenes reales de las marchas de Charlottesville en 2017 que terminaron de manera trágica cuando un joven embistió a una multitud con su automóvil, dejando a decenas de personas heridas y que cobró la vida de Heather Heyer. Así como Donald Trump con sus declaraciones en donde culpó de los hechos a "ambos bandos".

Spike Lee utiliza a lo largo de la cinta frases y guiños del actual ambiente social y político de los Estados Unidos; los inserta de tal forma que nos demuestra que se trata de un tema atemporal y del que, visto de manera muy fría, se ha avanzado muy poco. Infiltrado en el KKKlan se hizo en medio de un clima político al rojo vivo, incluso los eventos del epílogo sucedieron cuando la cinta estaba en pre-producción, los cuales, según ha dicho Lee en entrevista "le dio un nuevo final a la película".

Así pues, Infiltrado en el KKKlan se corona como uno de los mejores trabajos de Spike Lee. Con un mensaje poderoso y una forma única de contarlo nos lleva por una espiral de situaciones y emociones en las que nada tiene que ver la época donde nos ubiquemos, la supuesta raza o la herencia cultural que tengamos. Lee caricaturiza y satiriza a los supremacistas, y pone humor negro en lugares en donde la realidad a superado a la ficción, tanto así que nos incomoda, pues sí que condena las formas de violencia en todas sus expresiones. Vale reconocer la fabulosa exposición de la cultura popular negra, una expresión que pocas veces es mostrada de forma natural, sin condescendencias o por corrección política. Así como la excelente producción, la música y sí, las actuaciones de los protagonistas y de todos los involucrados en esta película sui generis.

Infiltrado en el KKKlan está nominada a los Premios Óscar 2019 en seis categorías: mejor guion adaptado, mejor edición, mejor actor de reparto (Adam Driver), mejor música original; así como las prestigiosas ternas de mejor dirección y mejor película del año. En esta última compite con La favorita, Black Panther, Green Book, Ha nacido una estrella, Vice, Roma y Bohemian Rhapsody. La ceremonia de premiación de los Óscar 2019 se llevarán a cabo el próximo 24 de febrero.