‘La favorita’, la lucha obscena por el poder

'La favorita', la nueva cinta de Yorgos Lanthimos, es una de las obras nominadas a los Premios Óscar como mejor película del año.

Por – Feb 20, 2019 - 3:13 (CET)

Sumergirse en una película como La favorita es toda una experiencia. El mundo construido por Yorgos Lanthimos es fascinante en muchos sentidos y extraño en muchos otros. Es cierto que a no todos les gusta el cine del director griego, aunque poco se le puede reprochar en cuestión de producción, creatividad y arrojo para contar sus historias.

La favorita nos lleva al siglo XVIII, justo a la corte de la reina Ana Estuardo, cuando dos de sus sirvientes y consejeras pasaron a la historia por jugarse el todo por los favores de la monarca. Debe decirse que Lanthimos no intentó hacer una pieza histórica sino usar ese capítulo y sus protagonistas para contar lo que él quería contar. Si bien muchos de sus personajes sí existieron en la vida real, Lanthimos los utiliza para poner sobre la mesa asuntos más subjetivos y, claro, viscerales. Porque cuando se trata de intereses de poder e influencia las cosas pueden ponerse al rojo vivo si dos se disputan el primer lugar. Además, la película lleva al límite los asuntos de por sí extremos de la reina y su corte. Para ello se echó mano de la extraña y poderosa narración del director y la magnífica actuación de las actrices protagonistas.

Olivia Colman da vida a la propia reina Ana, mientras que Emma Stone y Rachel Weisz, una cara conocida en trabajos previos de Lanthimos, dan vida, respectivamente, a Abigail Hill y Sarah Churchill —sí, de la familia que desciende el mismísimo Wiston Churchill—. En la historia, como en el largometraje, Sarah tuvo una posición privilegiada en la corte de la reina Ana y ayudó a su prima Abigail a establecerse, pues su familia estaba pasando por una situación muy difícil. Una de las primeras licencias de la película es que Abigail escala de posición muy pronto y se convierte en la dama de Sarah y muy poco después, para infortunio de esta, la favorita de la reina Ana. En la vida real a Abigail le tomó varios años ganarse la confianza primero de su prima y luego de la reina, aunque el asunto es que llegó ahí para mover las piezas a su placer.

La reina Ana como personaje histórico es muy interesante de por sí. Ella fue la primera monarca en la historia de Gran Bretaña; posición a la que llegó de forma convulsa por los conflictos familiares y una serie de muertes hasta que la corona la alcanzó. Finalmente subió al trono en 1702 y sería, a la postre, la última reina de los Estuardo. Se dice que ella no estaba preparada para asumir su cargo, tanto por su salud como por su poca preparación para ello. Mucho de esto se rescata en la cinta, pues retrata a una reina aquejada de dolencias varias, influenciable, un poco torpe y con una profunda depresión por la muerte de sus 17 hijos —en efecto la reina Ana de la vida real perdió tal cantidad de hijos, entre abortos y muertes prematuras, su heredero más longevo llegó a los 11 años—.

Es aquí donde Sarah entra en cuestión, ella se volvió un personaje muy influyente en las decisiones de la reina Ana. La relación de ambas es el plato fuerte en la película, aunque es innegable que la química entre las tres protagonistas es atrayente y poderosa. Weisz es fascinante y parece que se ha consolidado en mancuerna con el director. Por otro lado, Olivia Colman hace un papel extraordinario, una Ana Estuardo de muchas facetas, incluso aquella de la que mucho se ha dicho: que era lesbiana y mantenía una relación romántica con Sarah; y aunque muchos autores sostienen no fue así, sabemos que esta cinta se toma amplias libertades y usa a su favor esta intensa relación.

El extraño universo de Lanthimos

La favorita rebosa de detalles. La producción es impecable, abigarrada pero necesaria para la historia. Además, la música es una especie de narrador extraño que nos va llevando por el drama y la comedia de los personajes. Escenas extrañísimas, exageraciones, crudeza y diálogos lentos e hilarantes, van construyendo una cinta llena de humor negro, de crítica a las monarquías absolutas, a los intereses personalísimos y oscuros de amasar el poder. En fin, La favorita nos habla de cosas mundanas en un escenario exuberante y extrovertido, tal como suele hacer el director griego, bautizado no por pocas razones como el enfant terrible del cine europeo.

Al final veremos hacia dónde se inclina la balanza y, tal como sucedió con las mujeres de la vida real, cómo la historia de las protagonistas cambió para siempre una vez se encontraron, pelearon y se creyeron ganadoras en una batalla que trajo miseria a ellas y a todos a su alrededor. La favorita se disfruta por muchas razones —siempre y cuando guste el cine de Lanthimos y se comprenda su ritmo y formas, que, cabe decirlo, no es ningún mérito, es una preferencia personal tan válida como si nos gusta otra clase de películas— pero quizá lo más destacado que presenta de forma obscena y brutal, pero hermosa, es la caricaturización de las monarquías y sus excesos y su osadía al reducir a los personajes masculinos al nivel de títeres, o niñatos con demasiado poder en sus manos. Así como las ya mencionadas magníficas actuaciones de Colman, Stone y Weiz, por las cuales les valió estar nominadas a mejor actriz la primera y mejor actriz de reparto las últimas dos.

La favorita consiguió en total 10 nominaciones a los Premios Óscar 2019: mejor guion original, mejor diseño de producción, mejor diseño de vestuario, mejor fotografía, mejor edición, además de las prestigiosas categorías de mejor dirección y mejor película —en donde compite con Black Panther, Green Book, Infiltrado en el KKKlan, Ha nacido una estrella, Vice, Roma y Bohemian Rhapsody—. Veremos si los méritos de esta cinta histórica pero libremente adaptada le bastan para conquistar a la Academia en la edición que se llevará a cabo el próximo 24 de febrero.