En un hecho totalmente inesperado, Bungie anunció que no seguirá su alianza con Activision, editora encargada de publicar los juegos de Destiny desde la primera entrega en 2014. Todos los derechos de la franquicia ahora pertenecen al estudio de Chicago, por lo que cualquier futuro lanzamiento será responsabilidad de ellos.

El acuerdo, que comenzó en 2010, fue uno de los más sonados en la industria de los videojuegos. Los creadores de Halo unieron fuerzas con los responsables de Call of Duty. Destiny fue un resultado de una colaboración que solo pudo extenderse ocho años. En aquel momento Bungie tenían la propiedad intelectual de la marca, mientras Activision se quedaba con los derechos de publicación.

«Bungie será propietaria y desarrollará la franquicia, y Activision aumentará su enfoque en propiedad intelectual y otros proyectos. Estamos comprometidos con una transición perfecta para la franquicia Destiny y continuaremos trabajando juntos durante la transición en nombre de la comunidad de jugadores de Destiny alrededor del mundo», menciona el breve comunicado de la editora.

Por su parte, el estudio mencionó que en 2010 la industria «estaba en un lugar muy diferente». Buscaban un socio comercial «dispuesto a dar un salto de fe» con ellos. Agradecieron a Activision por la colaboración, misma que generó un total de 50 millones de juegos y expansiones distribuidas. Agregan:

Hemos sido testigos de una comunidad extraordinaria, decenas de millones de Guardianes fuertes que se alzan y abrazan Destiny para jugar juntos, crear y compartir recuerdos e incluso hacer cosas grandiosas que van mucho más allá del juego que compartimos. Hemos disfrutado de una exitosa carrera de ocho años y nos gustaría agradecer a Activision por su asociación con Destiny.

Bungie afirma que están listos para publicar por su cuenta, lo cual anima a pensar que no buscarán otra asociación. Aunque solo leemos agradecimientos y muestras de cariño, la realidad entre ambas compañías era distinta. En 2018, Activision aceptó que Destiny 2 no estaba funcionando como esperaban. En aquel momento su compromiso fue acelerar el ritmo de actualizaciones de contenido para aumentar sus oportunidades de monetización. Sin duda, el estudio estuvo bajo la lupa de Activision durante varios meses. La tensión era inevitable.

Jason Schreier, reconocido editor de Kotaku y con fuentes dentro de la industria, reveló en Twitter que los problemas iniciaron antes del lanzamiento del primer Destiny. Afirmó que los empleados de Bungie estallaron en jubilo cuando recibieron la noticia, una situación similar a la que se vivió con Microsoft en 2007.

Desconocemos qué tan difícil les fue obtener todos los derechos de la franquicia, pero es probable que la editora no haya puesto mayor obstáculo. Ninguna de las dos entregas pudo mantener su popularidad más allá de los primeros meses a la venta, y seguramente eso repercutió en los ingresos de Activision. Será interesante ver a Bungie convertirse en una empresa con más responsabilidades; ahora tienen la libertad de trabajar a su ritmo, con objetivos propios y sin cerrar la puerta a nuevas propiedades intelectuales.

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