Japón ha anunciado que abandonará la Comisión Ballenera Internacional (CBI) el próximo 30 de junio con el fin de reanudar en julio la caza comercial de especies de ballenas con números de «población sana» en su territorio marítimo. En el lado positivo, informó que cesará esta práctica en el Océano Antártico.

Desde septiembre, el Gobierno nipón había expresado su intención de retomar la caza comercial de estos cetáceos. Sin embargo, no logró convencer a la CBI, organismo creado hace siete décadas para la preservación de estos mamíferos oceánicos y del cual ha sido miembro desde 1951, que estableciera cuotas de caza legal para sus miembros.

En 1946, los países miembro de la CBI firmaron una moratoria sobre la caza de ballenas. Desde entonces, Japón ha continuado la captura de ballenas bajo supuestos fines científicos. Muchas organizaciones de protección de animales lo han acusado de que seguía realizando una caza comercial encubierta.

La nación informó que seguirá actuando sólo como observador en la CBI y aseguró que sigue comprometido con el manejo de recursos marinos de acuerdo a datos científicos. Yoshihide Suga, portavoz del Gobierno japonés, declaró en una rueda de prensa:

La caza de ballenas se llevará a cabo de acuerdo con el derecho internacional y dentro de los límites de captura calculados de acuerdo con el método adoptado por la CBI para evitar un impacto negativo en los recursos cetáceos.

Australia y Nueva Zelanda aplaudieron que abandone la caza de ballenas en la Antártida, pero expresaron su decepción de que retome la matanza de estos cetáceos en su territorio. Otros gobiernos y grupos de conservación también han criticado la decisión de Japón.

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