Este miércoles ha presentado la Confederación de Sociedades Científicas de España (COSCE) su informe Análisis de los recursos destinados a I+D+i (Política de Gasto 46) contenidos en los Presupuestos Generales del Estado aprobados para el año 2018. En este informe se evidencia que hay un ligero aumento en la inversión en I+D para el año en curso.

Han participado en la presentación del análisis, Nazario Martín, presidente de COSCE; José de Nó, doctor en Ciencias Físicas, y José Molero, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

El presupuesto en Ciencia para este 2018 está entorno al 8%, aunque «el crecimiento real de los recursos está entorno al 6%», ha precisado Molero. Sin embargo, la inversión en este área continúa por debajo de 2008. Durante la época de Zapatero, se aumentaron los presupuestos de ciencia en un 25%, aunque apenas duró dos años, al tercero se empezó a recortar.

En 2008 se dedicaban 2.400 millones de euros más a la ciencia. Este año fue el pico máximo de inversión, pero «no tenemos que sacar pecho» de esta cifra ni se trata de igualarla, sino superarla. Actualmente, a este ritmo de crecimiento «tardaremos una década en estar como en 2008», explican. No obstante, «es necesaria un aumento acumulado», es decir, incrementar los presupuestos todos los años y «no estancarnos».

«Los presupuestos en I+D se han penalizado más que a otras áreas, es decir, se ha recortado de manera general -por ejemplo en Educación o Sanidad-, pero en este área es al que más se le ha reducido la inversión«, señala Molero.

La ‘trampa’ de los presupuestos

España no está al mismo nivel en inversión en Ciencia e I+D que el resto de países europeos. La inversión en la Unión Europea está en el 2,06% del PIB, según un informe publicado por la Fundación Cotec. Incluso Portugal se ha mantenido alrededor de este porcentaje en los años de crisis, mientras que la inversión española se sitúa en el 1,19%. Sin embargo, es «con trampas», tal y como ha señalado Molero. «Han crecido los fondos financieros y son el 60% de los presupuestos, pero no llegan a ejecutarse del todo porque son créditos para empresas».

Entre los países que forman parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), España es el segundo a la cola, es decir, solo Polonia nos supera en la reducción de la inversión en I+D+i entre 2008 y 2016, años marcados por la crisis.

Hay un «problema grave» de ejecución de los presupuestos, según ha señalado De Nó durante la rueda de prensa. No es nuevo que el dinero no llegue a gastarse ya que en 2011 el porcentaje de no ejecución se encontraba en el 42,40%. Sin embargo, en los últimos años ha empeorado pasando al 70,32% en el año pasado. Es decir, la realidad es que el pasado año no se llegó a ejecutar ni siquiera el 30% de lo presupuestado. Es más, los presupuestos cuentan con que hay obligaciones (sobre todo internacionales) que no se pagaron a tiempo en el año anterior y añade una partida extra, lo que significa que, además, hay un «problema de gestión».

«Esto ofrece una imagen distorsionada de la realidad», han repetido los tres expertos en varias ocasiones. ¿Qué significa esto? Que sí hay un incremento en el dinero presupuestado, pero hay formas de hacer trampas para no cumplirlos. Por un lado, aumentar los fondos financieros, es decir, los préstamos a empresas, en un 60%, ya que no cuentan como déficit (algo que sí ocurre con los no financieros -inversión en becas e investigaciones-) y el cómputo global también se incrementa. Pero, por otro lado, no se ejecuta el 100% de lo presupuestado, ni en los fondos financieros ni en los no financieros. Por tanto, la realidad es que no se ha aumentado sino que, incluso, se ha disminuido aún más.

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