Siete organizaciones de consumidores de distintos países europeos han exigido que se actúe en contra de Google por estar incumpliendo con sus acciones el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR, por sus siglas en inglés) que ha entrado en efecto recientemente en la Unión Europea. Una acción que tiene lugar después de un informe que vio la luz el pasado verano por parte de la agencia de consumidores noruega y que ponía de manifiesto diferentes tácticas y artimañas que la empresa utilizaba para que el usuario terminara concediendo los derechos que la empresa quería.

Dichas organizaciones, que representan a los Países Bajos, Polonia, República Checa, Grecia, Noruega, Eslovenia y Suecia, según informa Reuters, exponen a través de la Organización Europea del Consumidor (BEUC) que la gran tecnológica incita al usuario a habilitar opciones en sus servicios que le permitirían obtener y almacenar datos privados de localización y uso de sus dispositivos.

La postura de la BEUC, tal y como recoge el mencionado medio, hace alusión a los subterfugios utilizados por Google de cara al usuario:

Estas prácticas no cumplen con el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), ya que Google carece de una base legal válida para procesar los datos en cuestión. En concreto, el informe muestra que el consentimiento de los usuarios en estas circunstancias no se otorga libremente".

Google y Facebook, en el foco de la GDPR

Tanto Google como Facebook están realizando méritos de manera reciente para ser galardonadas con el dudoso honor de ser las primeras compañías en ser sancionadas en base al nuevo Reglamento, aunque no será algo que ocurra en un futuro cercano debido a la complejidad de estos procesos. La firma de Mark Zuckerberg, por ejemplo, se situó en el epicentro de la polémica en relación a la privacidad –una vez más– el pasado mes de octubre tras comunicar una brecha de seguridad que afectaba a millones de usuarios.

La multa por incumplir la GDPR es una de las grandes temidas por las firmas, dado que puede llegar a suponer el 4 % de la facturación anual de una compañía, dependiendo del caso. No sabemos si las organizaciones de consumidores lograrán una revisión exhaustiva del caso por parte de la Unión Europea que pueda derivar en última instancia en una sanción, pero lo que es seguro es que el panorama ahora es más estricto que nunca para las grandes corporaciones norteamericanas, que son seguidas con un marcaje férreo en suelo europeo.

Actualización 27 de noviembre, 17:30: Google se ha puesto en contacto con Hipertextual para hacernos llegar la postura oficial de la compañía al respecto:

“El historial de localizaciones está desactivado de forma predeterminada, y se puede editarlo, eliminarlo o pausarlo en cualquier momento. Si está activado, ayuda a mejorar servicios como que tipo de tráfico se espera en su ruta a la oficina. Si se pone en pausa, se deja en claro que, dependiendo de la configuración individual de su teléfono y de su aplicación, aún podremos recopilar y utilizar datos de localización para mejorar su experiencia con Google. También le permitimos controlar los datos de localización de otras maneras, incluso en una configuración diferente en Google llamada Web & App Activity, y en su dispositivo. Estamos trabajando constantemente para mejorar nuestros controles, y leeremos este informe detenidamente para ver si hay cosas que podamos tener en cuenta en un futuro".