Durante años, la existencia de “miembros fantasma” en personas amputadas ha sido todo un misterio, que ha atraído la atención de científicos de todo el mundo. Hubo un momento que se pensó que era un fenómeno psicológico, fruto del duelo por la extremidad perdida. Sin embargo, con el tiempo se ha descubierto que el mapa de la mano amputada creado al medir la actividad cerebral de los pacientes es muy similar al de las personas que no han perdido esta parte de su cuerpo. Además, algunos estudios demuestran que el “movimiento” de la mano amputada genera actividad cerebral en pacientes amputados.

Entonces, ¿qué pasaría si todo esto se aprovechara para crear prótesis que se muevan en respuesta a los movimientos de la extremidad amputada? Esta pregunta se la hizo un equipo de científicos franceses, procedentes del Institut des Systèmes Intelligents et Robotiques, la Universidad Aix-Marseille y el Institut Régional de Médecine Física y Reequipación. La respuesta fue una prótesis que se mueve dirigida por los movimientos de la extremidad fantasma, por lo que los pacientes, como explican en un estudio recién publicado en Frontiers in Bioengineering and Biotechnology, no necesitan someterse a ninguna cirugía ni a entrenamiento previo.

Crédito: E. Montalivet 2018.

Cuando la extremidad fantasma deja de ser fantasma

Aproximadamente el 75% de los amputados tiene la capacidad de “mover” su extremidad fantasma. Estos movimientos están originados por contracciones desarrolladas en músculos del muñón que no estaban conectados a las articulaciones antes de la amputación. El resultado es similar al de la reconexión quirúrgica que se realiza para la colocación de algunas prótesis, pero en ese caso ocurre espontáneamente y sin cirugía.

Esto llevó a estos investigadores franceses a diseñar algoritmos que reconocen la actividad muscular generada ante el movimiento de la extremidad fantasma y la reproducen en la prótesis. Por el momento han realizado pruebas en dos pacientes con amputaciones transhumerales y, como se puede ver en este vídeo, los resultados han sido muy alentadores. En ninguno de los casos se colocó la prótesis sobre el muñón, sino que se dispuso cerca de él. Aun así, los pacientes lograron sujetar y soltar objetos a voluntad, simplemente con unos pocos minutos de familiarización con el dispositivo.

Este estudio es muy positivo por dos razones, principalmente. Por un lado, puede suponer la puesta en marcha de un nuevo tipo de prótesis mucho más fácil de utilizar. En muchas ocasiones las que requieren entrenamiento terminan desesperando a los pacientes, que pueden frustrarse y abandonar antes de conseguir dominarla. Por otro lado, los resultados apoyan al resto de científicos que han asegurado que hay una explicación neurológica para la aparición de miembros fantasma y que debería ser estudiada más a fondo, para conseguir aplicaciones tan interesantes y beneficiosas como la que han logrado obtener estos investigadores franceses.