Samsung ha presentado hoy la evolución de la Galaxy Book, un convertible que nos dejó con un sabor de boca amargo el pasado año al postularse contra un claro referente en el terreno como era la Microsoft Surface. Este año la situación es la misma: un nuevo modelo de Surface, presentado hace tan solo unos días, y una nueva Galaxy Book que viene a medirse en un sector en el que no por no existir demasiada variada dejan de apreciarse las diferencias.

La Galaxy Book 2 llega repite pantalla de 12 pulgadas –con unos marcos bordeando el panel que resultan generosos para los tiempos que corren– y configuración de 2 puertos USB de tipo C. Aunque en lo estético es parecida a la anterior, una diferencia notable es que en su parte trasera se encuentra un soporte desplegable para poder sustentar la tableta en posición horizontal, algo que solo podía llevarse a cabo anteriormente mediante un teclado o accesorio.

Esto posibilita no solo un mayor ajuste del ángulo para mejorar la visibilidad, sino también una mejor conexión del teclado. Este, –que no tendrá que ser adquirido por separado, pues viene incluido en la caja– se adherirá de forma magnética al marco inferior del terminal para poder ser utilizado.

Snapdragon en su interior

La diferencia más notoria del dispositivo es que en esta ocasión Samsung no ha contado con Intel para suministrar el procesador que se encuentra en su interior, sino que la firma surcoreana ha optado por el Snapdragon 850 de Qualcomm, pensado de manera exclusiva para ordenadores y que promete mejorar tanto la autonomía como la conexión a la red de datos.

Una decisión un tanto arriesgada, especialmente teniendo en cuenta el rendimiento a largo plazo, que se suma a unos también preocupantes 4 GB de RAM y 128 GB de almacenamiento interno. Dos características que son especialmente notables teniendo en cuenta que su precios asciende a los 1.000 dólares. Por el momento no hay confirmación acerca de su llegada al mercado europeo.