Andy Rubin es conocido como el 'padre de Android' por ser quien estaba trabajando en un sistema para cámaras fotográficas y acabó por vender el software a Google en una operación de 50 millones de dólares. Eso fue en el año 2005, en el comienzo del que es hoy el sistema operativo más usado en el mundo. Rubin estuvo al cargo de la plataforma hasta 2013, cuando Sundar Pichai asumió los mandos, pero se mantuvo en la compañía hasta octubre de 2014.

Esto fue justo después de que una "relación inapropiada" con una subordinada fuera descubierta en la empresa, según publicaba The Information hace cerca de un año. Hoy, tras acceder a algunos documentos y entrevistar a unos 40 empleados y ejecutivos de Google, el New York Times amplía el ángulo de vista sobre como Google protegió a Andy Rubin y al menos otros tres cargos en la empresa.

El caso de Rubin, 350 millones de dólares después

Al parecer, Rubin habría forzado a una empleada a practicarle sexo oral en una habitación de hotel en el año 2013. Según cuentan dos ejecutivos al NYT, su crítica fue tildada de creíble y fue Larry Page quien pidió la dimisión de Andy Rubin, en lugar de despedirle. Y no solo eso, sino que negociaron un paquete de salida de 90 millones de dólares a recibir durante cuatro años a razón de unos 2 millones al mes, sin tener ninguna obligación de hacerlo. Y el último de estos pagos se realizará el mes que viene.

Se tiene acceso a parte de esta información gracias a que su ahora ex-mujer —y no entonces, pues se divorciaron el pasado mes de agosto— Rie Rubin ha presentado una demanda contra este mismo mes, afirmando que él mantuvo múltiples "relaciones de propiedad" con otras mujeres durante su matrimonio. No solo eso, sino que además él les habría pagado cientos de miles de dólares.

Rie Rubin afirma que Andy amasa una fortuna de unos 350 millones de dólares. Muy arriba de los apenas 10 que tenía en el año 2009, ya años después de vender Android a Google. Por supuesto, esta fortuna no se ha hecho a sí misma. Habiendo sido nombrado vicepresidente senior en Google en el año 2011 su salario ascendía a 20 millones anuales. En 2012, la compañía incluso le prestó 14 millones a Google comprar una nueva mansión en Japón con unos intereses inferiores al 1%.

Aunque siguió en otras divisiones de la empresa, en 2013 fue relevado por Sundar Pichai a cargo de Android, quien comenzó a hacerse cargo del sistema además de Chrome. Como suerte de compensación, recibió un bonus de 40 millones de dólares y otros 72 que serían recibidos durante los próximos dos años. En septiembre de 2014, la mesa de directivos le concedió 150 millones de dólares en acciones de la empresa a recibir en varios años. Esto fue apenas un mes antes de que Larry Page forzara su nada mal remunerada dimisión. ¿Conocía esta información? Aunque se desconoce, parece probable.

Larry Page se esforzó en hacer parecer esta salida amistosa, regalando buenas palabras a Rubin en su salida:

Quiero desearle a Andy lo mejor en lo que venga. Con Android él creó algo verdaderamente reseñable — con más de mil millones de usuarios contentos.

¿Problemas de acoso? Google te entierra en billetes (si eres el jefe)

Además del sonadísimo caso de Andy Rubin, el WSJ relata otros tres casos donde los directivos de Google fueron descubiertos con relaciones con mujeres subordinadas, lo cual no está permitido en la empresa.

En primer lugar relata el caso de David C. Drummond, quien mantuvo relaciones también extramatrimoniales con Jennifer Blakely, una subordinada. Años y un hijo después, y según cuenta ella, él desveló a Google la relación. ¿El resultado? Ella abandonó la empresa y él amasa una fortuna de casi 400 millones de dólares como alto ejecutivo en la Alphabet, la empresa matriz de Google.

En otro caso fue Richard DeVaul, directivo en Google X —conocido por ser el departamento de proyectos secretos de la empresa—, entrevistó a Star Simpson. Al parecer, después de invitarla a un festival y que ella se negara a darle un masaje, se le comunicó que no había sido seleccionada para el puesto sin más detalle.

Por último se refiere a Amit Shingal, uno de los vicepresidentes de la compañía en 2015, quien supuestamente manoseó a una empleada estando ebrio. Aun sin testigos, Google encontró la versión de ella creíble. Shingal tuvo que abandonar la compañía y fue también compensado con millones de dólares en su salida. Google no reveló las razones del abandono y él acabó como director de ingeniería en Uber —fuertemente participada por Google Ventures—. En Uber dicen que no hay constancia de ningún caso de acoso, que sería "inaceptable en cualquier circunstancia".

Una senda peligrosa

Quizás demasiados patrones que se repiten en una empresa donde pudiera parecer que se encubren este tipo de casos. Como afirma Jennifer Blakely, el benevolente tratamiento a Drummond (y al resto de directivos salpicados por el resto de casos, en realidad) "amplifica el mensaje de que para unos pocos selectos, no hay consecuencias" y donde es ella quien se siente responsable. Mientras tanto, da la sensación de que ellos son premiados.

En Google las políticas de prevención de acoso son claras: los acosadores deben ser expulsados. Lo que no es tan claro es cuan grande será la compensación por esta expulsión, si eres hombre.

Mientras tanto y según leemos en CNBC, Sundar Pichai afirma que Google "tuvo un problema con el acoso sexual", lo cual ha costado nada menos que 48 despidos tan solo en los últimos dos años, de los cuales 13 eran ejecutivos en la empresa.