Admirar a un artista de cualquier clase por su labor, seguir su carrera y recomendarles a otras personas que hagan lo mismo, porque a uno le gusta compartir lo que considera bueno, es algo perfectamente normal y razonable. Lo que no podemos decir que lo sea tanto es el boicot a otros artistas que nos importan un pimiento para favorecer a los que amamos, no sólo porque no hay justicia ninguna en comportarse así, sino también porque eso ya no es admiración sino fanatismo. Y es lo que está pasando con montones de fans de la cantante neoyorquina Stefani Germanotta, alias Lady Gaga (American Horror Story), que se están dedicando a atacar a Venom, el filme sobre el simbionte de Marvel Comics realizado por Ruben Fleischer (Zombieland), en un intento de que A Star Is Born, dirigida por el también actor Bradley Cooper (American Hustle), logre mejores resultados económicos en taquilla.

Y es que ambas obras se estrenan en Estados Unidos mañana, día 5 de octubre; la segunda, y tal es la razón que motiva a los boicoteadores, con el coprotagonismo de la cantante; y Venom, por ser otra de las adaptaciones al cine de los superhéroes marvelitas, se revela como su mayor competidora en la futura recaudación. Así que una multitud de incondicionales de Lady Gaga han coordinando masivamente para poner a Venom a caer de un burro, sin haberla visto como es lógico, en redes sociales como Twitter. “Somos nosotros, los fanáticos de Gaga, los que creamos identidades falsas para destrozar el estreno de Venom”, han dicho. “Ambos [filmes] se lanzarán el mismo día, así que queremos más audiencia para A Star Is Born”. Pese a que el público objetivo de estas dos películas es muy dispar y a que, por su reiteración, la propia cantante ya había pedido a sus seguidores que no participaran en campañas parecidas, no han hecho caso alguno a la ídolo a la que quieren beneficiar.