Este sábado 20 de octubre, sobre las 3:45 hora española, ha sido lanzada el satélite BepiColombo, una misión conjunta de la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) y JAXA, la agencia japonesa. Ha despegado desde el Puerto Espacial Europeo de Kurú, en la Guayana Francesa, a bordo de un cohete Ariane 5.

Durante más de siete año, la sonda euro-japonesa viajará por el espacio hasta su objetivo: Mercurio. El planeta más cercano al Sol vuelve a ser visitado tras las sondas Mariner 10 y MESSENGER. Gracias a la investigaciones de la NASA, hoy sabemos sobre Mercurio que tiene un campo magnético un 1% el de la Tierra, que tiene más núcleo que corteza terrestre, que podría ser consecuencia de un impacto; se ha encogido y no tiene atmósfera, pero sí hay materiales volátiles.

"Messenger abrió muchas preguntas que ahora tenemos que cerrar", comentó Mauro Casale, jefe de desarrollo del segmento de tierra científico de BepiColombo. Tras casi veinte años de planificación, las dos sondas (una europea y otra japonesa) tienen entre sus objetivos principales el de investigar el origen y evolución del planeta, pero también del sistema solar: hay investigadores que teorizan que debido a la alta cantidad de materiales volátiles que hay en Mercurio, este se formó a una distancia similar a la de Marte al Sol, pero que después un impacto, que explicaría que apenas tenga corteza, le empujó hasta su posición actual, según explicó Casale a Hipertextual.

Otros objetivos de los investigadores son conocer más tanto la superficie como el interior del planeta; estudiar la exosfera y la magnetosfera desde varios puntos a la vez y, como secundario, comprobar la teoría de la relatividad de Einstein mirando cómo se curva la luz de alguna estrella tras el Sol.

Este "misterioso planeta", así calificado por Santa Martínez, coordinadora del procesamiento científico y archivo de la ESA, tiene unas temperaturas que oscilan entre los 450 y los -180 grados centígrados. Esto se debe a su cercanía con el Sol y a que rota de una manera diferente a la que nosotros conocemos en la Tierra: los cambios de posición que nuestro astro hace en la Tierra durante 24 horas, en Mercurio tarda "176 días terrestres", explicó Casale a Hipertextual. "Esto significa que hay 88 días de Sol continuo y 88 días de noche continua, que es muy peculiar. Y durante este periodo también hay periodos donde el Sol parece estar estacionario, es decir, que no se mueve en el cielo ni adelante ni atrás", añade el investigador de la ESA.

Entre los instrumentos que incluye esta misión hay un espectrómetro en banda infrarroja que dirá qué materiales hay en la superficie del planeta, pero también un acelerómetro, que será el encargado de completar el experimento de infrarrojos para comprobar la teoría de la relatividad general de Einstein. Además, cuenta con un altímetro láser, con el que se realizarán modelos digitales del terreno. Por su parte, la sonda japonesa, con cinco instrumentos, incluye un detector de partículas, que nos permitirá saber qué materiales hay en Mercurio. "La instrumentación es muy completa y compleja, estamos deseando ver qué nos muestran", afirmó Martínez.

Con un "85% de nuevas tecnología", es decir, creadas específicamente para esta misión, según apuntó Casale en la rueda de prensa de presentación de la sonda, la misión ha sido todo un rompecabezas para los científicos que se enfrentaban a retos difíciles de resolver, pero que han sabido superar. Un ejemplo es que, debido a las altas temperaturas por la cercanía con el Sol, era necesario aislar los satélites, pero sobre todo sus antenas: "Cuando las antenas se ponen marrones, dejan de funcionar", explicó Casale. Por esto, se ha inventado un nuevo tipo de pintura que evita que se pongan de ese color. Por otra parte, también para el aislamiento de los satélites ha sido necesario un una protección multicapa especial para mantener protegidos los once instrumentos que lleva a bordo.

Viaje hasta Mercurio

"El viaje no es directo, se necesita potencia", explicó en rueda de prensa Sara de la Fuente, coordinadora de planificación científica y operaciones. Por tanto, BepiColombo necesitará de nueve asistencias gravitacionales para coger el impulso necesario para entrar en la órbita del planeta más cercano al Sol. Realizará una sobre la Tierra, dos en Venus y seis en Mercurio, tal y como explicó Martínez en la rueda de prensa. Gracias a estas maniobras, la misión será capaz de entrar con la velocidad necesaria para orbitar alrededor del planeta y así estudiarlo mejor.

Desirée Pozo

Pero antes de esto, BepiColombo tendrá que frenar la atracción de la gravedad solar y reorientarse para poder alcanzar su objetivo. Para ello cuenta con un sistema de propulsión de iones, que utiliza xenón como combustible y da como resultado plasma. Tras frenar y reorientarse, BepiColombo realizará las nueve asistencias gravitacionales para, después, llegar a Mercurio, lugar en el que soltará las dos sondas, una japonesa y otra europea, que comenzarán su estudio del planeta previsiblemente en marzo de 2026.