EasyJet, una de las aerolíneas económicas más importantes de Europa, confirmó este lunes que su avión eléctrico ha sido retrasado. El plan inicial, revelado el año anterior, era utilizar la aeronave en el 2027. Sin embargo, la compañía prefirió posponerlo hasta el 2030 con el objetivo de tener un avión con la última tecnología para reducir emisiones.

Por otro lado, tienen la intención de reducir los costos una vez que su socio en el proyecto inicie la siguiente fase de desarrollo. Wright Electric es la otra empresa involucrada. Esta última se encuentra trabajando en un motor eléctrico para una aeronave de nueve plazas, pero muy pronto dará inicio el desarrollo de un motor apto para 50 pasajeros. Anteriormente, Wright Electric ya mostró su capacidad con este tipo de motores en un avión biplaza.

Jeffrey Engler, director ejecutivo de Wright Electric, mencionó que este tipo de tecnología reducirá las emisiones y el ruido del avión. Los pasajeros también se verán beneficiados gracias a la reducción de costos en los viajes. El combustible utilizado en la actualidad es uno de los componentes más caros en una aeronave y su precio se sigue incrementando con el paso del tiempo. La transición hacia el motor eléctrico se reflejará en un ahorro del 30% en costos de energía, aseguró el directivo.

La ambición de la compañía no terminará con el avión para 50 pasajeros. Una vez concluido pondrán en marcha el desarrollo de una aeronave para 180 viajeros. La meta es tenerlo en operación en el 2030, o antes si la tecnología se los permite. "No hay ninguna razón por la que no podamos cumplir con el plazo original, es solo que estamos esperando a los proveedores, esperando las baterías, por lo que estamos tratando de ser conservadores", afirmó Engler.

EasyJet asegura que el avión podrá recorrer distancias de hasta 500 kilómetros. Será posible cubrir la segunda ruta con más tráfico en Europa: Londres-Ámsterdam. Si bien restan varios años para que el avión sea toda una realidad, la aerolínea ya planea mover fichas con aviones más amigables con el medio ambiente. Su objetivo es que en 2022 se reduzcan en un 10% las emisiones de carbono por pasajero.

No son las únicas compañías en la carrera por el avión eléctrico. Zunum y Boeing están trabajando en una turbina para el avión híbrido de Safran. Por su parte, Siemens y Airbus desarrollan en conjunto motores eléctricos para las aeronaves de la empresa francesa. Es una batalla que apenas ha comenzado.