Es muy pronto para emitir un juicio sobre American Horror Story: Apocalypse. Con solo dos episodios sería muy arriesgado, sin embargo, con el nuevo capítulo, llamado "The Morning After", sí que empezamos a temer lo peor, y no en el buen sentido que este show de Ryan Murphy nos acostumbró en sus primeras temporadas, sino a que la trama termine como Roanoke o Cult, las anteriores entregas que nos dejaron más bien decepcionados.

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Las buenas noticias son que durante el capítulo encontramos un trazo de horror muy interesante, incluso simbólico, y disfrutamos el regreso de uno de los personajes más escalofriantes e icónicos de American Horror Story: Rubber man. Lo primero es, claro, las serpientes. La que aparece al principio en el cuarto de Emily parece una representación retorcida del Génesis —eso o ya le estamos dando lecturas muy alocadas—, de cualquier forma el hecho de que salieran otras y que después de ser partidas y cocinadas volvieran a la vida fue una buena dosis de ese horror que nos gusta(ba) de AHS.

Y sí, Rubber man. El personaje vestido de latex que conocimos en Murder House. En aquel entonces fue Tate Langdon (Evan Peters) el portador de este peculiar traje, ¿lo será también esta vez?, aunque su complexión es diferente y bueno, el giro final nos indica que se trata de algo más que alguien muy excéntrico en tiempos apocalípticos.

Michael Langdon está ahí por una razón: para elegir a quién llevaría al "Santuario", ese lugar con suministros para décadas completas al que es un privilegio ser invitado —incluso puede que sea más divertido que el bunker regenteado a la usanza victoriana por Whilemina Venable—. Langdon puso la semilla de la discordia entre los pocos sobrevivientes del ataque nuclear y esta germinó. Les dijo que escogería a unos cuantos de entre ellos y los demás tendrían que tomar una pequeña pastillita para eliminarse de la precaria faz de la Tierra. Por supuesto que Evie Gallant fue señalada de ya "haber vivido lo suficiente" y las ofensas fueron en escalada.

Algo nos preocupa luego de la entrevista que le hizo Langdon a Gallant. Fue bastante interesante y divertida pero esperamos que esta no sea la dinámica regular de todos los capítulos siguientes. Como decíamos al principio, es pronto para tener una opinión completa de la temporada, pero sí que no queremos vueltas y vueltas a lo mismo o que el ritmo se estanque.

En general el episodio recae en Gallant. Conocimos un poco de la verdadera esencia de su relación con Evie, también sobre su arrogancia y su sexualidad desenfrenada; pero también su tristeza, su soledad y esa clase de nudo que difícilmente se puede entender, ya no digamos desenredar, que se forma con los familiares más cercanos, en este caso con su abuela. Este arco es muy interesante y ya vimos que todo terminó mal cuando Langdon (¿Rubber man?) confunde —o no— a Gallant y mata a Evie.

Emily y Thimoty cierran el episodio consumando su amor luego de meses y meses de espera por las reglas del lugar —más bien con las reglas de Venable, pues Langdon nos aclaró que ella se inventó un montón de cosas, tal vez porque en el apocalipsis se tiene mucho tiempo libre—. Los jovencitos del perfecto ADN pronto son alcanzados por la ley de Venable pero antes de ejecutarse la condena, Thimoty reacciona y se defiende. Y aquí es donde Miriam sale herida, con lo cual cierra el episodio y deja en el aire que ella no es un humano normal —lo que sea que esto signifique— sino un androide o algo que tal vez nos expliquen —o tal vez no— más delante.

Lo que más nos gustó:
- El regreso de Rubber man
- Las serpientes recobrando la vida luego de ser cocinadas
- El poder atrayente de Michael Langdon
Lo que menos nos gustó —o mejor dicho, lo que nos preocupa—:
- El ritmo del episodio
- ¿Jessica Lange, dónde está la señora Lange?

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