El reconocimiento facial es una tecnología que se va integrando poco a poco en las áreas más cotidianas del día a día, teniendo como reciente exponte de ello la llegada a los smartphones de manera extensiva, acercando esta tecnología a un amplísimo público. Al mismo tiempo, cada vez son más los organismos y sistemas de seguridad que hacen uso de sus posibilidades para, por ejemplo, detectar a posibles impostores.

Será uno de los pilares de los Juegos Olímpicos de Tokio en 2020, permitiendo evitar aglomeraciones y aumentar la seguridad con una efectividad cercana al 100 %. Es esta sensible mejora en la efectividad la que ha permitido que ya comience a ser utilizada a lo largo de aeropuertos, estaciones de trenes y demás lugares en los que tener un control efectivo de las personas resulta imprescindible.

En Estados Unidos está siendo utilizado en fase de prueba en algunos de los principales aeropuertos del país, donde ya ha conseguido reconocer al primer impostor que intentaba franquear los sistemas tradicionales.

Donde los humanos no llegan

El suceso ha tenido lugar en el Aeropuerto Internacional de Washington-Dulles, donde un pasajero de 26 años procedente de Sao Paulo, Brasil, consiguió engañar a los agentes de seguridad que controlaban los pasaportes haciéndose pasar por un ciudadano francés. El sistema de reconocimiento facial, sin embargo, consiguió determinar que el rostro de la persona no coincidía con el del pasaporte mostrado. Un chequeo exhaustivo posterior permitió encontrar el documento nacional de su verdadera procedencia, la República del Congo, escondido bajo la plantilla de uno de sus zapatos.

Tal y como recoge Engadget, esta tecnología se llevaba utilizando apenas tres días en el aeropuerto, quedando demostrada su utilidad. El de Washington-Dulles es uno de los 14 aeropuertos en los que esta tecnología se encuentra presente en Estados Unidos.