La NASA anunció esta mañana que la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés) sufrió una filtración de aire a través de un orificio de 2 milímetros. Se aclaró que los astronautas no estuvieron, ni están en peligro pero que de no haber sido reparada a tiempo algunos de ellos habrían regresado a la Tierra antes de lo programado.

La filtración fue identificada por los monitores desde la noche del 29 de agosto, sin embargo no se dispararon las alarmas. Fue hasta la mañana del día de hoy que tanto los astronautas a bordo de la Estación, como los controladores en Houston y Moscú se dieron a la tarea de encontrarla.

El orificio de al menos 2 milímetros fue descubierto en la cápsula acoplada Soyuz MS-09, en la que, por cierto, se transportaron a la EEI tres astronautas en junio. De forma provisional fue sellado con cinta Kapton y la presión se estabilizó. Esta cinta adhesiva muy común en la estación por sus características aislantes y soportar un gran rango de temperaturas, desde -269 +400 ° C. Con la reparación temporal los controladores de vuelo en Moscú realizaron un aumento parcial en la atmósfera de la estación utilizando el suministro de oxígeno de otra sección, del buque de carga Progress 70.

Mientras tanto en la agencia espacial rusa, Roscosmos, se formó una comisión para estudiar la causa de la fuga. En algunos medios se dio a conocer que el orificio fue causado por el impacto de un micrometeorito o escombro orbital, sin embargo, de manera oficial no ha sido confirmado.

En el comunicado más reciente de la NASA se reitera que la tripulación nunca corrió peligro, menos en estos momentos que la situación está bajo control, por lo cual regresarán a sus actividades regulares desde el viernes 31 de agosto.

La Expedición 56

Actualmente en la Estación Espacial Internacional se encuentra en curso la Expedición 56, ésta comenzó en enero del 2018 y termina en octubre de 2018. La tripulación consta de seis astronautas, el comandante A.J. Feustel y el ingeniero de vuelo, Ricky Arnold, ambos de la NASA, así como Oleg Artemyev de Roscosmos. Ellos tres permanecen en la Estación desde el 21 de marzo y partirán a la Tierra en octubre de este año. En junio se unieron a esta misión —a bordo del Soyuz— los ingenieros de vuelo, Serena M. Auñón-Chancellor de la NASA, Alexander Gerst de la ESA y Sergei Prokopyev de Roscosmos.

Durante la Expedición 56 los investigadores estudian el comportamiento de los átomos en condiciones extremas, identifican el crecimiento microbiano a bordo de la estación espacial, realizan pruebas para expandir las capacidades de navegación espacial, y llevan a cabo otras investigaciones en diversas áreas, desde la física hasta estudios biológicos.

La basura espacial, un problema serio

Aunque de manera oficial la causa de la fuga no ha sido revelada, el que en varios medios se hablara del impacto de una basura espacial, no es de sorprender. Y es que en las órbitas terrestres se encuentran millones de fragmentos que van desde 1mm hasta de 10 cm; se estima que el peso total de estos objetos alcanza las 5,000 toneladas. Por eso los planes de los barrenderos espaciales es un tema que se ha vuelto muy importante para las agencias espaciales.

Si efectivamente el impacto en el Soyuz se trató de un escombro espacial no sería el primer incidente, aunque sí el más grave hasta el momento. En 2016 el astronauta Tim Peake informó sobre un chip de 7 milímetros que golpeó la ventana de una de las estaciones. En ese entonces Peake declaró que la Estación es golpeada por pequeños objetos constantemente. Esta declaración fue confirmada con el análisis realizado ese mismo año: se colocó una cubierta fuera de la Estación con el objetivo de mensurar la basura espacial que choca contra ella. Más tarde fue analizada en la Tierra y se encontraron marcas de impactos de al menos 26 MMOD (Micrometeoroid and orbital debris, en español: Micrometeoroides y escombros orbitales), el daño más grande fue de 1.2 mm.

Por lo pronto los astronautas en órbita en la EEI se encuentran a salvo y la Expedición 56 sigue según lo programado. Cabe mencionar que el daño en el Soyuz —aunque reparado— no está en la parte de la nave que transportará a los tripulantes a la Tierra, por lo que, según los informes, no correrán peligro al volver.